
[Por veredas de sueño y habitaciones sordas
tus rendidos veranos me acechan con sus cantos
una cifra vigilante y sigilosa
va por los arrabales llamándome y llamándome,
pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta
donde están tu nombre y tu calle y tu desvelo
si la cifra se mezcla con las letras del sueño
si solamente estás donde ya no te busco.
Julio Cortázar, 1944]
2 comentarios:
Aah que Don Cortázar, si yo creí que perdía valiosos segundos reflexionando en la inmortalidad del cangrejo este sujeto se aventó el doble de tiempo (y aparte lo registró).
No cabe duda de que lo que se tenía que decir ya se dijo, así que nada como citar y levantarse el cuello. Lo cual me lleva al choro anexo de Cortázar:
"Un señor encuentra a un amigo y lo saluda, dándole la mano e inclinando un poco la cabeza.
Así es como cree que lo saluda, pero el saludo ya está inventado y este buen señor no hace más que calzar en el saludo.
...
Ahí viene López.
-¿Qué tal, López?
-¿Qué tal, che?
Y así es como creen que se saludan. "
jajajaja..... genial, el Julio .... ;)
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