miércoles, 24 de mayo de 2006

you give me the (thai) creeps, man

Ayer viví una de las experiencias cinematograficas mas terroríficas de los últimos tiempos ...
- Chale, es que ya vimos toda la cartelera ... ya sé! "Están entre nosotros, a las 20 20"
- Va!
- Va? ... OK va!
Pregunta a la srita. de la taquilla:
- Oye, y está buena?
- ... pues te da 2-3 sustos ...
- jajajaa OK.
Y así entramos, ingenuos, escépticos, a ver si no era un churrazo más de aquellos que sobran en las carteleras aburridas ... la sala totalmente vacía no era muy buen augurio (claro, todo mundo iba a ver el mentado Codigo DaVinci, de modo que es entendible), aunque después llegaron unas chavas a complementar el paisaje.
Empieza. Tónica de pelicula asiática. Pocos diálogos, escasa música, y ademas el tailandés que suena tan feo, como chino gangoso. Y los actores que nos parecian todos iguales y no podíamos distinguir a los personajes. Pero poco a poco comenzó a tomar forma, la acción y las pesadillas, y se dejan venir los sustos al por mayor. La fotografia es excelente, perturbadora, el departamento tan oscuro donde todo puede pasar, la sala de revelado! tremendo. Y hay una escena que no le pide nada a ciertas escenas del exorcista.
En comparación a esto, El aro se queda corto. Si El aro tiene un par de escenas feas que duran en la mente del espectador para el resto de la pelicula, esta está plagada, las primeras cortitas, apenas segundos, las siguientes cada vez peores. La música mejora poco a poco y acompaña la tensión. La fantasma en cuestión es poco más que mala, dolida, obsesionada, y si bien la trama es sencilla, es bastante coherente y no cae en ridiculeces que hacen perder el ambiente tenso. No obstante, hay un par de puntadas dedicadas a hacer reir y lo logran. Y para cerrar con broche de oro, un final excelente, con una postura jamás vista (jajaj en el sentido terrorifico) y muy muy simbolica.
Yo creo que el tema de lo inmaterial impactando medios materiales (TVs, camaras fotograficas, cintas de video, telefonos, internet, y muchos etceteras) es un buen argumento siempre y cuando se lo sepa manejar como Dios manda. Hacer una pelicula de terror no es ponerse una máscara de Scream, un poco de salsa de tomate y decir "bu!", señores. Es un arte. Y no se trata de hacer sufrir por sadismo, se trata de jugar con lo desconocido, de hacer gala de los sentimientos humanos, todos, no necesariamente los más nobles, y del instinto de supervivencia.
Pero bueno, suficiente critica. Puedo decir que salí muy satisfecha, pocas veces después de ver una película de terror lo pienso un poco antes de hacer cosas rutinarias como ... prender la tele (con el Aro), o ayer entrar al baño (totalmente vacio) de los cines. Incluso el simple hecho de agacharme para sacar un papel que está debajo de la cama. Y anoche créanme que lo hice. Solo por un momento, claro ;)

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