He creído en diversas cosas a lo largo de mi vida. A los 4 años creía que si mi mamá se cortaba el cabello corto como varón ya no la iba a reconocer. A los 5 creía que la cola de los gatos era enteramente de pelo -como la de los caballos- y comprobé mi error cuando la Pinky huyó enfurecida con la hebilla puesta y fue a aterrizar en la panza de embarazada de mi pobre mamá. A los 6 creía que eso del parto natural debería ser algo monstruosamente doloroso -creencia de la cual a la fecha no me he despojado- y me sorprendía que alguien pudiera tragarse fábulas como la de la cigüeña, tan ilógicas, siendo la naturaleza algo tan contundente. A los 7 creía que delirar no era para nada divertido, sobre todo si la causa era la fiebre. A los 8 no creía que los aviones a chorro realmente podían escribir mensajes en el cielo, hasta que un domingo desde el balcón vimos como uno garabateaba un complicado "te amo" que se iba esfumando lentamente. A los 9 creía que mi papá nunca lloraba. A los casi 10 creía que cuando uno se abría la pera -el mentón- no se alcanzaba a ver lo blanco, hasta que mi hermano se la abrió de un porrazo, pero no corriendo sino convulsionando al mejor estilo grand mal. Y a los 10 creía que México era una playa con palmeras muy cerca del caribe en donde idolatraban a Benito Juárez, y que volar sobre el atlántico en un jumbo era una increíble aventura.
Hay cosas en las que ya no creo. Hace mucho dejé de creer en el azar, en los homeópatas perdí un poco la fe y en las uñas pintadas perdí un día la esperanza y hace mucho que no la hallo. De igual modo, empecé a creer más en el desapego, en el vino tinto y en la poesía sin ahs ni ohs. En la astrología -mas no en los horóscopos- creo cada día un poquito más, así como en la vida en pareja, que antes no merecía mucho crédito de mi parte.
Las creencias que nos caen de arriba, las que heredamos y compramos, las que nos protegen del frío y nos dan de comer son las que nos moldean? o nosotros moldeamos el mundo que nos rodea a través de los conceptos? que primero son ideas, que primero son pensamientos.
¿Somos el ratón, o somos la mano?

Imagen A: el ratón-que-no-recuerdo-como-se-llamaba-pero-tenía-nombre y mi mano, 1998
Imagen B: Fox y mi mano, 1998
5 comentarios:
SOmos PUMAAASSS vamos a CUUUUUU...
jajaja buen día mi estimada Noelle saludos
Y que bonitas cosas creías Noizz, creo que yo también cositas lindas asi. Solo que ya no las recuerdo bien. Antes creía que si mi papá besaba a mi mamá, iba a tener un hermanito. Ahora creo que el matrimonio debe ser algo lindo pero muy costoso.
Nos comienzan a moldear...Yo creo k de inicio somos el ratoncito y nos dejamos atrapar, estamos a merced de la educación, ideologías y demás k nos dan desde la cuna...empero con el tiempo cada kien decide si permanece en esa postura ó si se anima a escuchar y abrir más los ojos...
Te dejo un abrazote amiga Cronopio, disculpa la demora en aletear por aquí. Pero sabes k cuentas conmigo. Lenta, pero segura y siempre fielmente adicta al agua de tu manantial.
Cariñotes emplumados, de ésos k son bien cotorros.
yo creo que si yo hubiera tomado la foto no dudaría en ser el ratón, digo la foto, digo aysh.
h. jajaja ok este espacio se reserva el derecho de publicar propaganda panbolística...!
peluso: jajaj siii esas creencias hoy se nos hacen bien chistosas, pero cuando las creías eran paradigmas y de ahi nadie te movía, que no? mmm el patrimonio es un conjunto de bienes y el matrimonio es un conjunto de males :P
topi: concuerdo co la evolución de ratón a mano, claro, si nos animamos... te mando un abrazote hasta tu planeta, que este manantial siempre tendrá agua pa' ti...!!
sirako: no te gustaría ser la manita del ratón?
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