
El punto es que estaban muy tranquilamente rumiando (rumian los caballos?) la milpa seca, y vaya que estaba seca porque crujía un montón, y yo dije bueno voy a saludarlos, no puedo irme de aqui sin intercambiar unas cuantas frases con los oriundos Amanalquenses.
En sí no me dijeron gran cosa, la verdad estaban absortos en lo que hacían, pero supe que no les molestó mi presencia porque no dieron patadas ni relincharon nerviosamente como hacen en las películas. El más bonito era ese potrillo, en esta foto sale haciendo un gesto raro, pero tengo otra en la que se aproxima tímidamente, mostrando su mancha blanca en el hocico, y se ve como que tierno.
Y esto fue lo que hice el primer día del 2006, entre otras cosas ...
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