miércoles, 26 de abril de 2006

Crónicas marinas 3: filosofía marina

Bueno, a continuación enunciaré algunos de los postulados de la denominada "filosofía marina", la cual deriva del aprendizaje generado en los últimos cuatro días durante la estancia en alguna costa del pacífico.

1. Lo efímero. El mar enseña que si uno no disfruta el proceso de creación del castillo de arena, y piensa que obtendrá la satisfacción sólo al verlo terminado, este momento tal vez NUNCA llegue, ya que las olas pueden llegar y barrer con el castillo a medio hacer. Por lo tanto, se debe disfrutar el momento presente, ya que la dicha es efímera.
2. Los errores y oportunidades.
las olas son como los errores o tropiezos en la vida, dependiendo de cómo uno los agarrre, un error te puede tirar, revolcar y hasta ahogar, haciéndote tragar agua salada y quemándote la nariz, o bien puedes prever un poco el tropiezo que causará la fuerza de la ola, montarla si es posible, y dejar que el impulso te lleve hacia la orilla. En esto influye mucho el MOMENTO en el que se agarre a la ola (error/oportunidad) y tratar de ser uno el que agarra la ola, y no que la ola lo agarre a uno.
3. El capitalismo es como la sombra. En la playa incendiada del sol ardiente, una sombrilla que permita guarecerse se convierte en el don más preciado. La situación puede probarse en que bajo una pequeña sombrilla se apiña una cantidad de personas con pocos recursos, y a unos pocos pasos hay un gran toldo que un reducido grupo de gente más pudiente no está utilizando, porque un hombre entrado en años se asolea, mientras su delgada compañera se pasea por la playa con un amplísimo sombrero mexicano, y una anciana lentamente se acerca a la otra mujer, también ésta provista de un sombrero. Y esa es la situación: la juventud, pobre de recursos, hambrienta de sombra, vive en la miseria solar, mientras que unos pocos privilegiados subemplean sus recursos.
Aunque la moraleja de esta premisa recae en el hecho de que los poseedores de los medios de producción (de sombra, hablamos de producir sombra!!) son capaces, y de hecho lo hicieron, de compartir voluntariamente sus recursos mientras no los usan, y con esto paliar de cierto modo la necesidad de los menos favorecidos. Digamos que la solución es que el que tiene comparte con el que no tiene, y adiós a la antagonía capitalismo/comunismo, y a otra cosa.
4. Las olas son como los amores fatales. Claro, porque te atraen con una fuerza proporcional al impulso con el que te van a intentar tirar cuando la ola se rompa. O sea que la fuerza que atrae se corresponde con la que destruye. En el peor de los casos, porque como se menciona en el postulado 2, el impulso de una ola o error u oportunidad no tiene por qué ser negativo y dejarle a uno la sal en la boca y el temor al mar, sino que puede ser positivo e impulsarlo a uno hacia la orilla, y hacerlo más fuerte (a uno, obvio).
Con esto se concluye la presentación de los primeros cuatro postulados de esta sencilla filosofía. Cabe destacar que dichos postulados han sido extraídos de la experiencia personal (y del aprendizaje colectivo, saludos Serge y Lo!), y que cada individuo puede darle una especial y muy válida interpretación a los mismos de acuerdo a su propia vivencia. Asimismo, se espera la aparición de nuevos postulados que a partir de experiencias particulares puedan dar un saber de carácter general en relación al contenido de esta filosofía.
Chale, cuánto choro.
(transcripción del Noelle's travel diary).

3 comentarios:

Lalo dijo...

Muy interesante este planteamiento de postulados... caray profa , por favor ponga el resto de los postulados para tener completo el primer compendio de postulados marinos. =)

Noelle dijo...

en eso andamos prof ... ;)

Eric T dijo...

Ta todo chido y muy cierto lo de los postulados pero estoy seguro que tú sabes esto porque eres una gran mujer y tu alma al igual que las arenas del mar ha sido refinada por cientos de años en tu caso por mucha meditación y auto-conocimiento.
Por eso yo amo el mar porque nos enseña muchas cosas, ay dios y que cosas!!! jajaja.
besos de eric toledano