domingo, 1 de noviembre de 2009

El ángel vengador

El viernes ya muy tarde se apareció uno de esos en mi oficina, y vino claramente a advertirme, con sus ojos azules de furia, lo extremadamente nocivo que puedes llegar a ser. Estaba realmente muy molesta -el ángel- y sabes una cosa? tenía toda la razón. Tú le envenenaste el cerebro (los ángeles tienen cerebro, y también sexo; y por supuesto, también tienen espalda) con tu maldita manía de crear conflictos y jugar a ser Dios, le diste el mensaje perfecto para que yo lo reciba. Al fin hablaste y como es tu costumbre, lograste perfectamente tu cometido.

Al fin me convenciste firmemente de que podrías ser una muy mala elección en mi vida, me hiciste ver que eres un sujeto con demasiadas carencias, alguien de quien una prefiere alejarse de inmediato.

El ángel me lo anunció, y no seré yo otra vez la necia que se de el lujo de ignorar una advertencia como aquella. Sí, ya sé, es un ser un tanto torpe, cuando usa esas botitas grises dobla tanto las rodillas al caminar que se desgarba del todo, pero quien dijo que los ángeles se adaptaban bien a estos cuerpos imperfectos que les damos en la tierra?

2 comentarios:

alejandrapiam dijo...

sííííí, hágale caso al ángel, y empieze a abrirse a otros hombres, no se va a dar ni cuenta cuando el enfermo ya no está!

Noelle dijo...

amigaa tiene usted toda la razón oiga, le haré caso al ángel pues jajajaja