Ya lo intenté todo. Sexo, drogas (de las "blandas", puro alcohol y fluoxetina, no combinadas, todavía no estoy tan desesperada como para freírme el cerebro con algo más hardcore como la nicotina, o en cantidades realmente preocupantes) y rock and roll. Todo para poder decir "basta!" y dejar de escribir en este blog y ponerme seria, por una buena vez.
Hasta abrí un nuevo (y aburridísimo) blog donde divago sobre algo que creo que es el psicoanálisis. Ash ajá.
Pero qué creen. Qué. Que estoy hasta la madre.
Me estoy volviendo loca, literalmente. Tengo accesos de bipolaridad que son capaces de espantar hasta al más valiente y demente de los psychos urbanos, al insospechado hombre que -hoy por hoy- se atreve a ser mi pareja.
Llego a mi casa cada noche y todo es un hermoso desastre. Ya no tengo uno, sino 2 gatos enormes e infantiles, que a veces se acurrucan plácidos y ronroneantes en mi cama, y que por las mañanas (a veces) se orinan en mi sillón puff rojo, voltean botes de basura y mastican las servilletas usadas, todo para desatar mi ira matutina, misma que se desvanece tan pronto como les doy un poco de su comida y los acaricio maternalmente: "pórtense bien, malditos", antes de irme a trabajar.
A trabajar. Detesto ferozmente mi trabajo, tanto como nunca antes lo había hecho, a mis 29 años de vida, y a mis casi 8 de vida laboral. No es que sea un mal trabajo, no, es que no me gusta; y ahora recién tengo el valor para aceptarlo, y, sinceramente, ese hecho es desolador. Lo soporto por la impía necesidad de sentirme ocupada, por la falta de otra opción instantánea y, por sobre todo, porque allí veo a mi hombre, pero creo que eso nos hace más ruido que la paz que nos podría/debería brindar.
Ah, y por el DF. Sonará provinciano, pero me agrada su libertad, su desenfado y su ritmo veloz. Sus parejas gays por todas partes (bueh, trabajo tan cerca de la Zona Rosa), sus enjambres de tráfico, su vibrante y emplomada cotidianeidad. La posibilidad de estudiar buen alemán y comer cada día en un lugar distinto, sus calles caminables al mediodía y que cambian a cada paso. Por eso puedo amar el DF. Su Condesa, tan odiada por tantos, y que me recuerda tanto a mi Buenos Aires querido.
Fuera de eso que menciono, el amor y el DF, no sé que carajo hago yendo allá todos los días a hacerme pendeja del modo tan atroz en que lo hago. No hallo un sentido verdadero en hacer lo que hago, y ah como me pesa. Como dice Fito en Al lado del camino: "vivir atormentado de sentido, ésta sí que es la parte mas pesada". Y así vivo, por no escribir. Porque en el desastre de mi cuarto no encuentro mi diario, porque me prohibí seguir ahondando en mis "excentricidades". Porque decidí dejar mi propio análisis, ese recuento de miserias que cada noche de martes me dejaba hecha una piltrafa de lágrimas, consciente, sí claro, pero destrozada.
Entonces en este completo desperfecto que es mi vida hoy, en este desbalance en el que me considero viva y enterrada (citando nuevamente al Páez, cómo me llega ese flaco, el próximo sábado lo veo), no puedo más que obedecer al IMPERATIVO de volver a escribir aquí.
No es que lo elija, no siempre hay opciones, a veces hay ciertos catégoricos a los que hay que apegarse, sin cuestionar (ya saben a quién cito):
Habrá que declararse incompetente en todas las materias del mercado.
Habrá que ser abyecto y desalmado.
Me considero vivo y enterrado.
Tendré que hacerte bien, tendrás que hacerme daño.
La brisa de la muerte enamorada que ronda como un angel asesino.
Por eso, y por muchas otras razones más, hoy escribo. Por eso, y sólo por eso, vivo. Gracias. No es tan tarde.
6 comentarios:
Honestidad brutal. Qué bonita entrada.
Chido! gracias por tomarte el tiempo de leer ;)
Me da gusto que escribas otra vez. Me da gusto por ti que te das cuenta que no escribir nada bueno deja. Y me da gusto por mí que vuelvo a leerte. Que todo esté bien, y no sueltes nunca la pluma.
Qué gusto que me leas y te agrade.... es verdad, eso de dejar el vicio no deja nada bueno... un abrazo!!
mi querida noe, es un placer volver a leerte. hoy asi como asi, quizas por razones similares al hastio en el trabajo me aventure (sin acordarme de tu nuevo blog) a leer tu antiguo, y vaya sorpresa! que bueno que regresas y escribes de nuevo por aqui. te extraño y creo que te entiendo un poco, de una desterrada a otra. Tambien me pregunto que esta sucediendo con la vida laboral que tantos a mi alrededor, incluida yo, resultamos desmotivados y apaticos...
un fuerte abrazo
Lo
Mi Lo!! sabes que siempre serás mas que bienvenida por estos lares que, como puedes ver, se niegan a desaparecer... jojojo
Esto del destierro global está cañon no? lo he hablado con varias amigas y parece que es una cuestión generacional... amerita un buen cafecito...
un abrazo y, por cierto, feliz navidad!!!
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