domingo, 4 de septiembre de 2011

Defensa de la alegría

Es curioso, pero antes no me gustaba este poema. Antes cuando Benedetti era mi primer y único poeta. Ahora cambiaron un poco mis gustos, y si bien no dejó de gustarme del todo, crecí un poco y ya no me parece el único o el mejor, pero sí guardo con mucho cariño tooodo lo que representó para mí como época. 19 años.

En cambio, ahora que tengo 30, entiendo un poco mejor éste:

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

M.B.

2 comentarios:

Lorena_mxmtl dijo...

qué bonito poema ;) La alegría siendo algo tan efímero...

Noelle dijo...

es muy lindo... de lo más luminoso de Benedetti... =)