miércoles, 7 de septiembre de 2011

Revelaciones bastante obvias

Hoy venía pensando en por qué tenemos que adjudicarnos los problemas de otros y angustiarnos como si fueran nuestros.

Buena parte de nuestras angustias familiares (y de pareja) provienen de problemas que viven otros seres, por circunstancias, actitudes, experiencias ó decisiones que ellos tomaron o no tomaron (conscientemente o no) y ahora afectan su vida y por ende, la de la gente que está cerca.

¿Qué de válido tiene eso? pues nada pero así lo vivimos. Las malas infancias de nuestros padres, las enfermedades de familiares cercanos, trágicos pasados de nuestras parejas... y no digo que seamos insensibles a todo lo que les duele, no. Podemos apoyar, acompañar y hasta consolar, cuando sea requerido. Pero lo que no se vale es apropiarnos de esa angustia y hacerla nuestra sin permiso.

Lo que no se vale es sufrir gratuitamente solo por convivir.

Lo que menos se vale es depender de la estabilidad emocional de otros para permitirnos ser felices. Hay que tener el valor para hacerse cargo de los problemas propios y dejar que los demás vivan los suyos, sin por eso tener que separarse del sentimiento o dejar de tener un compromiso; no sufrir por los problemas que nosotros no causamos no quiere decir amar peor o amar menos. Pinches falacias sociales.

Chale no sé por qué salió este texto tan de cadena de emails, pero pues es lo que hay.

Tan solo una pequeña revelación cotidiana que quería poner por escrito...

2 comentarios:

Lorena_mxmtl dijo...

Ni pex Noe, asi pasa que la codependencia afectiva es cabrona, y es dificil no caer en ello. Animo!

Noelle dijo...

ash dímelo a mí!!! un besote mi Lo