viernes, 26 de septiembre de 2008

La invención del gazapo lunar

NuiNui, el gazapo lunar, dormita inquieto en la sombra. No sueña, sólo piensa y piensa, y en la bruma de la madrugada el pensamiento se le hace fantástico y se le cuela -como siempre- la obsesión. Entonces sueña con ella.

Por la noche se le adormecen las dos manos y despierta confundido, apesadumbrado y molesto. Su lunática disposición le permite aligerarse, sereno, a medida que el día avance, pero cuando caiga la noche nuevamente se transformará.

Con luna o sin ella, NuiNui está todo el tiempo pendiente de su presa, aun inconsciente. Su instinto carnívoro no le da tregua. Si bien Nui es un híbrido, con características humanas delicadas y sensatas, su parte bestial le domina, le lleva a hacer cosas que su ser prudente no haría. Vive dividido, cazador y cazado, y por extraño que parezca, esta intranquila existencia le hace bastante feliz.

No sabe de estabilidad o de promesas, NuiNui no espera un 'te quiero'. Los 'te quieros' lo destruyen. NuiNui sólo quiere anhelar, esperar, acechar, espiar, estudiar a la presa. Poseerla totalmente, pero de un modo que sólo él lo hace. La presa podrá en realidad ser libre, pero en la mente del salvaje no es más que un alimento para su demencia.

La presa lo mantiene vivo, pues él depende por completo de ella. Si la presa respira, él respira, si la presa sufre, él se preocupa. La existencia de la presa lo ilumina. Él no desea dañar, su amor por la presa es mayor, incluso mayor que su amor por sí mismo, y sabe que esa es precisamente su perdición, amar a la presa -al concepto de presa- más que a sí mismo. Pero lo acepta con fatal resignación. Así es la vida de NuiNui: entre la ferviente ternura y la implacable ferocidad. No conoce otra cosa, y sabe que llegará el día en que su presa se le escape: el culpable será, como siempre el tiempo, nunca él. Ya encontrará otra nueva presa, siempre lo ha logrado. Cada noche suspira, esperando que ésta sea la última presa, la que obligue a NuiNui a dejar de ser el lunático guerrero para convertirse simplemente en un conejo.

2 comentarios:

Veixqui dijo...

Me identifiqué mucho con mi último poema... Ojalá que NuiNui pueda ser conejo y cazador.

Anónimo dijo...

Wow, que fuerte...
Sabes, me encantó el nombre :)