
Será de Dios.
¿Para qué estamos sobre este mundo sino es para disfrutar y hacer disfrutar a los demás?
Para caminar lento y firme como los elefantes, diría el buen Shunryu, y no andar saltando por ahí como Neil en la luna polvosa sin apreciar las hermosuras que tenemos aquí mismo, al alcance de la mano.
Lo más lindo es lo que tenemos al alcance de las yemas de los dedos. Lo demás no existe.
Y cómo olvidar a Michael... vino y con aires de doméstico John Winston, y credencial de piloto, nos dio breve cátedra sobre la dulzura:
Oh ain't she sweet,
Well see her walking down that street.
Yes I ask you very confidentially:
Ain't she sweet?
Oh ain't she nice,
Well look her over once or twice.
Yes I ask you very confidentially:
Ain't she nice?
Just cast an eye
In her direction.
Oh me oh my,
Ain't that perfection?
Oh I repeat
Well don't you think that's kind of neat?
Sí, muy neat.
Urszula, Veronique, Asunción y Céline, como Mary, Peggy, Bettie y Julie pero sin cabelleras blondas, todas a coro, divinas, me darán la razón: you guys' re so sweet it makes us sick.
No hay nada qué hacer: meta trolear, meta cerrar ojitos, la sonrisita... ma' que me importa. Si acá todo se resuelve.
me despido con un beso cortito y tibio, con olor (y sabor) a vainilla.
yours sincerely,
Mme. Yvonne (et mademoiselle jolie)
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