Ayer logré sembrarle unas cuantas canciones como al descuido, como un olvido. Dejarlas ahí esperando, flotándole en los sentidos, diciendo lo que no digo.
Ayer me perdí en sus puntos, me insinuó todo el camino, conté las perlas y los testigos, tanto calor: nos reímos.
¿Cuánto es tanto que yo anhele su saliva y sus caprichos?
Me hago creer que hay estrella y que no por error coincidimos, me trago de un sorbo sus ojos cuando me busca entre el trigo.
Porque la avena en sus manos me sabe a pera y delirio: me hace princesa del río cuando soñamos los hijos.
Y me susurra su pecho: dame tus labios, miedosa, ven que te arranco el buen juicio.
Prueba en mi lengua este cielo, duelo mortal y soluble en mis dementes latidos: dame en un roce la vida, que por tu aliento persisto.
2 comentarios:
Noelìi,
hablas de monentos que se quedan en laberintos revueltos en cualquier corazón que se diga pertenecer a un humano latiente y terrenal. Sino fuera por estos bellos momentos que serìa de mi alma hambrienta de golosinas que alguien como tú se las regala como dárselas a un niño. Te quiero mucho, lo sabes...
ooh gracias pelusinias... trataré de inventar mas golosinas cuando estoy en el hojalatero y me arreglan el putazo que le metí a la facia del lado derecho,
besitoss, yo tambien TQM
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