jueves, 22 de febrero de 2007

Hier, j'ai eu peur

y no por primera vez en mi vida, y no hablo de miedo a los muertos y a sus espectrales apariciones (ver post anterior). Esto se refiere a los vivos. No hablo de películas y de adrenalina artificial. Hablo de uno de los miedos más conocidos, de una sensación familiar, cotidiana y muy pagana. Es el terrenal fantasma de la desconfianza. El temor a la traición y a la mentira.
Es enterarse de algo y súbitamente cambiar la concepción que se tiene de otro ser humano. Y no hablo de chismes o cuentos. Hablo de sentimientos. En un momento todo puede cambiar y uno se siente vulnerable, fácil presa del engaño, por Dios qué tonta he sido.
Pero no todo es maldad en este tema. Si bien somos víctimas de nuestras propias creaciones sociales -la represión, el desamor, la desunión familiar, la indiferencia- también tenemos la capacidad de revertir lo que por alguna u otra razón llega a nuestras vidas pidiendo amor, y tal vez no de la manera más amable. Rogando afecto. Con odio, con farsas, con hipocresía, lo que hacen es pedir algo que les hizo falta y necesitan desesperadamente. Necesitamos.
Bueh. Eso creo yo. Pero por lo pronto, ya dejé de tener miedo, afortunadamente la sensación no dura mucho. Ahora sólo desconfío cual cangrejo y me retiro a mis tibios cuarteles de arena.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que explicas es algo que muchos hemos sufrido. Encontramos a alguien especial, nos entregamos sin pedir nada a cambio y con el tiempo, comprobamos que aquella persona especial, aquella persona que creíamos que nunca nos podría hacer daño, nos hiere, se aprovecha de nuestra debilidad, nos marca.

Esa desconfianza cangrejil de la que hablas es la cicatriz de una herida anterior.

Es malo haberla sufrido?

No necesariamente, lo malo es no dejar cerrar la herida.

Un saludo!

Renton

Ego el Borrego Viajero dijo...

hola
solo quiero
decirte

que
me
gustaba
ver tus fotos

pon unas

ahi te ves

Anónimo dijo...

Fotos? fotos dice el borrego?

Hmm... no es mala idea.

A mí también me gustaría ver fotos tuyas... y seguir leyéndote claro. :D

Renton

Gaby dijo...

mmm...la desconfianza y los miedos a veces pueden con los momentos más felices...hay que luchar para que eso no pase...a mí muchas veces me resulta difícil pero vale la pena el intento! Besooooos

finísima persona dijo...

a mi tambien me gustan los pasteles de moka, pero a veces me empalagan

Noelle dijo...

Renton: en este caso es una amistad naciente a la que le tenía mucha fe, y el daño del pasado no fue hecho a mí directamente sino a un ser muy querido y a su familia, entonces de ahí nace mi desconfianza.. tambien está lo de las segundas oportunidades, todos tenemos derecho a cambiar, pero...creo que en este caso aplica lo de "se es culpable hasta que se demuestre lo contrario". Me siento triste por ella pero, como tú dices, las heridas anteriores (ocurridas con otras amistades/afectos) nos enseñan a cuidarnos, y claro, cerrándolas previamente porque no se puede andar por la vida como desollado!! jijijij
Ego: con gusto subiré algunas fotis para complacer tus peticiones, pero a ver si no te me espantas y se te alacian los rizos de borrego!! :P
Gaby: es cierto, no podemos vivir a la defensiva, pero cuando hay hechos que demuestran que una persona engaña y miente, ya sea queriendo o no, lo más sensato es tomar precauciones, no crees? a lo mejor me equivoco, pero prefiero corregir si eso pasa, a tener que lamentar ... un besote!!

Noelle dijo...

finísima persona: yo me inclino más por el delicado y ácido sabor del chucrut, acompañado de cerveza oscura ... ;)