
El sábado tuve un día hermoso, sencillo: primero me divertí como enana en una audición; era un ambiente casi familiar, con mis amigos de jazz de siempre. Algo que hace años era una situación extremadamente estresante para mí (audición = prueba = competición = fracaso = rechazo), ayer se confirmó como parte de lo que realmente es la danza para mí: un gran juego. Dejarse llevar por la música, la energía, la emoción de estar ahí y jugar con nuestros cuerpos como niños que tienen todo el tiempo del mundo y toda la vitalidad para no cansarse nunca. Jazz, hiphop, tap (jajaja yo haciendo tap? la cosa más cagada del mundo, no podíamos parar de reir) y danza aérea. Me trepé emocionadísima y súper veloz a la tela, y al bajar me tuvieron que sostener por lo acelerada que estaba. Me sentí -como siempre que danzo- integrada a una compacta célula multicolor, vibrante y brillante, dibujando toda clase de sentimientos al moverse.
Y después, salí corriendo a mi clase de psicoanálisis. Fue perversión, tema ya visto antes, pero en otros enfoques y con casos. Fue buenísima la coca (no light) que me tomé mientras escuchaba la primera parte, y después cuando ya hacía hambre, en el recreo fuimos al puesto de tacos por unas buenísimas tortas de jamón y queso. Placeres simples pero tan esenciales. La maestra me pidió que lea el caso y lo hice, como la gran ñoña que soy, y luego todos participamos, filosofamos y reconstruimos, me vino a la mente el ejemplo de Ted Bundy y entró perfecto para entender mejor el tema, todos estábamos en la misma sintonía. Amé mi vida ese día.
Hice 2 de las cosas que más me fascinan y me hacen disfrutar los detalles más sencillos, infantiles casi, que implican. Por eso digo que si un día me descalificaron diciendo que soy una eterna adolescente, lo dijeron con toda la razón del mundo, y creo que no tengo mucho interés en dejar de serlo: siempre aprendiendo, siempre danzando, siempre anhelando la hora del recreo, soñando con enamorarse, o amando algo que aún es un sueño. Sé muy bien por qué me gusta ser así y a quien no le guste como soy, que se joda. A mí me encanta. A simple kind of life.
El soundtrack que tengo ahora de fondo mientras escribo es Return of saturn, de No Doubt. Y me viene tan bien para evocar épocas increíbles, mis primeros años de universidad. Highlights: New, Too late, Six feet underground, Simple kind of life, Ex girlfriend y claro, Bathwater.
Y la imagen es solo un poquito de bondage del más rico, como para ilustrar que cada quien dirige sus propias ataduras, y está en uno mismo el elegirlas para gozar como loco o para sentirse frustrado e impotente.
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