lunes, 28 de mayo de 2007

La fuente de los hipopótamos: anatomía del crush parte 3

2. ¿Por qué nos sentimos tan demolidos -retomando la primera acepción de la palabra-, tan estúpidamente dependientes pero aún ferozmente maravillados por nuestro/a fresco (o a veces no tanto) crush? ¿Es que así lo elegimos? ¿Es que disfrutamos la maldita incertidumbre de no saber qué diablos quiere de nosotros?

y de una vez

3. ¿Cómo superarlo? ¿Hay vida después del crush?

(ya pa' acabar pronto :P).

Bueno, me la bañé con el subtítulo 2. tan largo. De hecho, fue totalmente a propósito, para mostrar que esa es parte de la esencia del estado de crush: uno no se mide, sabe que está cometiendo excesos, que está lanzándose al vacío SIN RED, y pues le vale, porque se siente –sin exagerar- el amo del universo, el señor de los océanos y la princesa del pop, todo al mismo tiempo.

Esto es el empowerment que provee el crush, uno se conecta con su más íntimo ser, descubre una inusitada fuente de poder interno y dice: “mmmtas pero me cae de madres que puedo volar!!! sí pueeeedooooooo…..!!!!”….. crashh plafff (crush) *onomatopeya del sonido de un cuerpo tras caer de un edificio de 20 pisos*.

Entonces, el efecto en el organismo generado por el crush es bastante similar al que genera cualquier droga dura. Y esto no lo digo nomás así porque sí, nooo, iren:

Investigadores de la Universidad de Rutgers, de Nueva Jersey (Estados Unidos), han realizado recientemente un estudio sobre la esencia del amor. Es decir, han determinado los mecanismos internos que se desatan cuando nos enamoramos.

Para ello, se estudiaron los cerebros de 17 hombres y mujeres que se encontraban en fase de enamoramiento. El experimento consistía en la muestra de fotografías de los "seres amados". Después de distraerlos con varias tareas, les mostraron imágenes de personas neutrales. ¿Resultados?:

. Se produjo un aumento en la actividad de las áreas del cerebro relacionadas con la energía y la euforia, en el lado derecho, donde se concentran niveles más altos de dopamina.
. La dopamina es la sustancia que produce sentimientos de satisfacción y de placer y, por lo tanto, la causante del enamoramiento.

Otros investigadores, además de la dopamina también han identificado otras dos sustancias químicas causantes del amor: feniletilamina y oxitocina.

Y es que, romanticismos fuera, el amor apasionado únicamente se reduce a la producción de estas tres sustancias químicas del cerebro.

*Lo saqué de por ahí. Y para no ser menos, pos ahí tambien hay algo de la Wiki que luego suele ser medio apócrifa pero apantalla chido.

Y bueno aquí me van a salir los puristas con que “no mames, entonces todo es química, y el corazón donde queda, los sentimientos, que la chingada”. Pues yo les contesto: “queridos puristas, la verdad es que no somos más que animales, nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos, y hay una cierta química que nos rige en cada etapa, lamento decepcionarlos pero ni pex!”

Peeero –siempre hay un pero- según que tenemos un sentido común. Según. Presumimos de usar esa famosa herramienta llamada “la razón”. Seee, presumimos. Que somos acá bien autocríticos, y que antes de actuar pensamos, y que la manga del muerto. Pues bueno, esto es en parte cierto, pero cuando la química domina, la razón pasa a segundo plano, y casualmente regresa a su puesto dominante después de que nos hemos puesto en ridículo, hemos hecho cosas verdaderamente estúpidas por conseguir la atención de la persona en cuestión, vaya, que la hemos cagado una vez más, y claro, ahí está la cabrona de la razón, aprovechando nuestro sentimiento de derrota, haciendo su reaparición disfrazada de conciencia o, para los más chiquillos, de Pepe Grillo: “aahh, pero si yo te dije, yo te dije que no te iba a pelar.. pero claro, ahí vas de necia, ahí vas otra vez a darte contra la pared… no aprendes verdad, no aprendes!”. Y así sucesivamente hasta que nos acabamos por deprimir y nos entra la consabida cruda moral, aparte de los huesos adoloridos porque, acuérdense, acabamos de caernos de un piso 20°.

Aquí es donde entramos en otros temitas más obsesivos, porque no podemos negar que hay un cierto ingrediente sadomasoquista en la situación de amar y no ser amado, buscar y no ser buscado, etc etc. Eso depende de cada quién, pero digamos que al que se tira del piso 20° no una no dos sino 20 veces, sin éxito, o sea, que nunca logra:

a) Convertirse en ángel = que le hagan caso ó
b) Morirse de una buena vez = olvidarse del tema y mandar todo a la chingada.

bueno, a ese patético sujeto lo llamamos masoquista, o simplemente -nos llaman-, pendejos. Porque nos quejamos eternamente de nuestra triste suerte, pero aún así no nos damos por vencidos y cada madrazo nos deja peor. Las mujeres con los womanizers somos un caso que merecería mención especial para ilustrar esa particular forma de crush, pero neta que eso es material para un libro completo.

Esta etapa de la incertidumbre, del será o no será, de "bueeeno.. hoy no se pudo pero mañana tal vez sí", caracterizada por la esperanza de ser algún dia correspondidos, varía en duración dependiendo de su intensidad química y del aguante del sujeto -porque es una situación físicamente desgastante- y puede prolongarse por períodos que van desde días hasta años o incluso décadas.

Lo importante en todo caso no es la reacción de la otra persona, del crush en sí, sino el sentimiento que este encantador ser fue capaz de generar en uno, la forma en que esto nos hace conocernos a nosotros mismos, y el aprendizaje con el que nos quedamos. La idea es crecer. Lo demás, si nos hace caso o no, es parte del azar, es parte de la emoción del juego. Porque todo esto es, a fin de cuentas, un juego, un antiquísimo juego, que muchos han llevado a la categoría de arte. Y claro que hay vida después del crush, siempre vendrán crushes mejores (y tiempos peores), porque la experiencia nos enseña que "ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre".. es decir, irse alejando poco a poco de la lanzadez suicida propia de la adolescencia, pero sin llegar convertirse en un amargator de corazón helado que ya ni se arriesga ni se emociona porque "ya lo han lastimado mucho.." .. ayyy no me chingues, si nadie nos lastima más que nosotros mismos.

En fin, mi recomendación para sobrevivir a esta peligrosa pero no por eso menos dichosa etapa es la siguiente: pónganse un buen casco, unas rodilleras por ahí, tengan a la mano un lonol o un robaxisal pa' los golpes, y a disfrutar la adrenalina se ha dicho (ah no, dopamina. Bueno, eso). Eso sí, asegurándose de tener siempre cerca a algún buen amigo para que les avise cuando ya vayan en la decimosexta lanzada en caída libre, desde el mismo vigésimo piso, y les pueda decir con toda la sinceridad y el cariño posibles: "ya ni la chingas cabrón, déjate de pendejadas."


YA NO continuará.. porque hasta aquí llegué.

FIN.

6 comentarios:

Dano Herrera dijo...

uaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhh!!!!!!

PUuuuuuuumm crashhhhhhhh!!!!

y sigo subiendo la escalera

Vampire Angel D dijo...

Interesante la concepcion, desaventurada la percepción, inesperada la actuacion.
As you always know there is always a catch, and this is, nevertheless we always know we are falling or we will fall, we jump again and sometimes you get caught.

Anónimo dijo...

"Todos los problemas tienen la misma raíz: el miedo, que desaparece gracias al amor; pero el amor nos da miedo."

Anónimo.

Noelle dijo...

o sea que es un circulo vicioso-miedoso. Chale.

Eric T dijo...

Dra. López,
he seguido su relato con especial atención y ya me preocupé porque parece ser que ya ha dado por concluído tan interesante tema.
Tengo una cuarta pregunta sobre la anatomía del crush.

4. ¿Es posible dobletear en el Crush? ¿si se tienen todas esas emociones pero por dos sujetos al mismo tiempo, es normal?

No es que me haya pasado pero un amigo me contó.

Atte. Super-Reader 78

Noelle dijo...

Super reader 78: qué jocosa la situación de su amigo.. vaya que es posible y por supuesto muy normal, no se considera dobleteo hasta que alguno de los dos crushes lo corresponda, ahí si es dobleteo. Mientras se trate de crushes unilaterales, estamos viendo un tipico caso de "La Teoría de las Velitas" (tener siempre algunas velitas encendidas)que en otro artículo explicaré.