Por cierto, nunca me han gustado los peces como mascotas, me parecen demasiado de ornato.. no los puedes tocar!! Para mí una mascota debe ser tangible y, de ser posible, peluda. Qué sé yo, costumbres mamíferas..
Bueno como este post no tuvo ton ni son, dejo un escrito que data del año 2000 y que, entre otras cosas, habla del mar, y presenta la imagen de las olas gigantes, tan frecuente en mis sueños.
DEL TIEMPO PASADO, PRESENTE DORMIDO O FUTURO SOÑADO
De las olas gigantes
de pronto
de nada
Cuando sueño con olas enormes, que se acercan con un furioso poder de desaparecerme
me siento tan viva, como si estuviera en el mismísimo mar con las mismísimas olas
y es esa sensación de vacío en la entraña la que me llena de vida, en el sueño,
soy incapaz de escapar de las olas, incapaz de huir del destino, pero capaz de resistirlo
todo
de dejarme arrastrar, dejarme hundir, cerrar ojos y nariz y alma
hasta que la marea me devuelva a la arena.
Y cuando sueño contigo, que no eres una ola enorme sino un arroyo muy mío
no siento un vacío, tampoco un lleno porque el sueño es muy corto,
pero tu fugaz aparición es tan real que tengo tiempo de decírtelo todo
porque al estar contigo, medio segundo es suficiente para sabernos cerca
y no hace falta despedirnos cuando abro los ojos porque hasta en eso el sueño es perfecto.
Así, me despierto con la certeza de que aún existes, viviéndonos en paralelo.
Dicen que los sueños son realidades frustradas, o frustraciones reales, da lo mismo;
digo que los sueños son la concreción de nuestros posibles, la experiencia más vívida
y más veraz que los terrenales vaivenes cotidianos; sueño que estoy viva, pero vivo
soñando.
Las cicatrices del sueño son de aire, sus heridas de algodón, y sus besos, de agua;
sin embargo tú eres de carne, tu sonrisa es de cristal y tu mirada es un cielo largo y azul.
Yo estoy segura de que anoche también te encontraste conmigo.
Un día de estos, o mejor dicho una luna de éstas, vamos a quedarnos esperando la ola
yo con mi miedo orgulloso y contento, tú con tu valentía arrogante y graciosa
y cuando la ola venga, vamos a atravesarla a fuerza de ‘holas’ y carcajadas
vamos a resistirlo todo, dejarnos arrastrar, dejarnos hundir, abrir ojos y nariz y alma, hasta que la marea nos devuelva a la arena, y de las olas gigantes, de pronto, de nada
volvamos, empapados, a la luz de estar despiertos, enteros, y juntos.
(2000)
2 comentarios:
Tu escrito de hace años es hermoso, el final me encanta. El mar siempre ha tenido para mí ese valor especial del encuentro entre lo nimio y lo eterno...
gashash.. que bueno que te latió. Fue inspirado por un sueño en que veía a mi crush de la prepa y se nos venían encima las olotas... con mucha emoción.
Que interesante tu valoracion del mar... lo nimio y lo eterno.. mmm sii.
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