
Las madrugadas
cuando tu furia era noche estrellada
cuando tus hombros golpeaban
sólo había miedo, mi culpa volaba
las horas sabían a sal
madrugada.
porque tus ojos mordieron
rugieron, gritaron
y me sentí en tu dolor
me acribilló tu mirada
sobreviví.
galopante mi llanto en la oscuridad
de mi propio castigo
no puedo recuperar lo perdido
pero te tengo a tí:
tengo tu espalda
tus duras mejillas
tu cuello dignísimo
tus brazos dolidos.
y tu amargo despecho
casi tan hondo como mi tristeza.
pero olvídalo, sabes
tu presencia me ahuyenta
arañarás la luna, aullarás
atraparás a tu presa
y yo no estaré allí.
cuando mi paz sea parte del alba
cuando mis manos sean libres
ya no habrá miedo, ni culpa, ni nada
las horas endulzarán
las madrugadas
los hombros serán fieles,
protectores
y habrá perdón.
2 comentarios:
qué lindo poema...
Hola! gracias :D ... vi parte de los tuyos, estan geniales..! pronto voy a leerlos con mas calma ... ;)
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