Escucho que estás llorando
invento mi propia pena: ansiosa te la traspaso
decantada de mentiras, excedida de inconsciencia
fiel víctima a mis rosarios.
No lloras,
supongo me estás llamando
que necesitas mis ojos
te siento y, ah cómo dueles
pero
no eres tú, no son tus labios
los que aspiran cordilleras
de aire perdido,
mojado.
Son mis tristes manos tensas
que buscan un rastro inventado
mis oídos oyen llanto
en tu inhalar tan lejano
donde no hay lágrima ardida
ni suspiros desgarrados .
No lloras,
estás sin estar, desexistes
tras cada sollozo en mi tímpano
descubro, seguro soy yo
la demente que está aullando.
-ya no puedo escribir si me interrumpes y me haces sonreír, porque todo, todo se me olvida-
- lo que pasa es que ya te estaba extrañando-
- neta qué bueno que apareciste -
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