viernes, 20 de octubre de 2006

Así mataba (mosquitos) Zaratustra


Algo zumba cerca de mi oído. La medianoche está cerca, la luna de octubre, naranja, irradia un calor seco, desubicado a estas alturas del otoño. Algo sigue zumbando, y distingo unas sombras, pequeñas, insignificantes, pero insidiosamente peligrosas. Me resisto a ser presa de la desesperación, y en un arrebato de cordura, tomo el primer objeto sólido que me permita defenderme sin tener que usar las inocentes palmas de mis manos. Bastaron un par de golpes certeros, impíos, para librarme de la amenaza: cayeron los malditos moscos gracias a la fulminante tapa dura de ese tremendo libro, cuya intensa lectura no he sabido aún retomar, en el punto en donde la dejé, años ha. Compruebo que se trata de una obra realmente muy poderosa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

creo que yo tambien intente leerlo como a los 14 años y desisti... no lo he vuelto a intentar. Pero de cruzarseme un mosquito no dudaría en seguir tu ejemplo... ;)

L.

Noelle dijo...

jejej se supone que yo no he desistido, el problema es que hubo un tiempo en que me acostumbré a leerlo con alguien, es decir, lo leía y lo comentaba con un amigo del trabajo, y ahora sola como que me da hueva ... chale que diría Nietzche de esa patética dependencia tan poco digna del superhombre jojojo