viernes, 6 de octubre de 2006

y el mapa de tu desnudez ...


Cada memoria enamorada guarda sus magdalenas y la mía -sabelo, allí donde estés- es el perfume del tabaco rubio que me devuelve a tu espigada noche, a la ráfaga de tu más profunda piel. No el tabaco que se aspira, el humo que tapiza las gargantas, sino esa vaga equívoca fragancia que deja la pipa, en los dedos y que en algún momento, en algún gesto inadvertido, asciende con su látigo de delicia para encabritar tu recuerdo, la sombra de tu espalda contra el blanco velamen de las sábanas.

Julio Cortázar, Tu más profunda piel

Me vino a la mente tan majestuoso cuento del buenhombre Julio y no pude más que copypastear el inicio y dejarlo ahí como un estandarte ...
Por eso y sólo por eso (y tomando el título de la canción de Zoe, Via lactea), creo que hoy me quedo sin palabras. Esto de desnudar el alma no es lo mío últimamente. Me da pena ... como dice ese cuento que leí cuando tenía como 19 y no sabía de vergüenzas ni de nada de eso, ah pero bien que lo infería, ja!.
Sin embargo, resulta que:
Je ne sais pas si dire ou non tout ce que je veux te dire ...
tu m'as dit: ne t'accroches pas. Et j'ai suivi fidèlement ton conseil. Alors, je ne te pense pas. C'est ton carte, tes signes qui me escortent les rêves chaque nuit, et je suis contente, parce que je ne suis pas empêtrée, mais, aussi, je ne suis pas seule.



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