7/nov/2001 6:00 pm En el consultorio.
Me resulta tan desagradable ese acento mezclado: ni rioplatense ni mexicano. Es una renuncia, una aceptación tan árida, un transplante tan artificial. Lo más crudo son los residuos, lo que aún queda del tono del sur. Son patéticos despojos que en este contexto están tan fuera de lugar.
Será que me recuerdan a mí misma de algún modo; será que en esta mujercita menuda, que sé que se llama Jessica, con su hijita-flor, que sé que es Amancay, me estoy viendo y me estremezco.
Por eso y por otras razones procuro cuidar mi acento y hacerlo lo más neutro posible, sin ningún resquicio rioplatense. O bien, usar otro idioma.
Hace un rato pensaba en mi propia posibilidad de ser madre. Aún hoy lo sigo viendo tan lejano. Si yo misma soy un bebé grande: de hecho así me veo. Pero me imagino que algún día querré aventurarme, así como algún día quise aventurarme a creer que me enamoraba. Se necesita un ímpetu específico, una inconsciencia precisa y creo que nada más. Conceptualmente, enamorarse y querer ser madre deben ser deseos similares. Claro que en trascendencia no estamos hablando de lo mismo.
Me resulta tan desagradable ese acento mezclado: ni rioplatense ni mexicano. Es una renuncia, una aceptación tan árida, un transplante tan artificial. Lo más crudo son los residuos, lo que aún queda del tono del sur. Son patéticos despojos que en este contexto están tan fuera de lugar.
Será que me recuerdan a mí misma de algún modo; será que en esta mujercita menuda, que sé que se llama Jessica, con su hijita-flor, que sé que es Amancay, me estoy viendo y me estremezco.
Por eso y por otras razones procuro cuidar mi acento y hacerlo lo más neutro posible, sin ningún resquicio rioplatense. O bien, usar otro idioma.
Hace un rato pensaba en mi propia posibilidad de ser madre. Aún hoy lo sigo viendo tan lejano. Si yo misma soy un bebé grande: de hecho así me veo. Pero me imagino que algún día querré aventurarme, así como algún día quise aventurarme a creer que me enamoraba. Se necesita un ímpetu específico, una inconsciencia precisa y creo que nada más. Conceptualmente, enamorarse y querer ser madre deben ser deseos similares. Claro que en trascendencia no estamos hablando de lo mismo.
2 comentarios:
Conceptualmente, enamorarse y querer ser madre deben ser deseos similares
A mi modo de ver, uno es la consecuencia del otro, es decir, cuando estás enamorado de alguien, deseas -entre otras muchas cosas que te avergüenza confesar y que ningún juez te puede obligar a soltar- tener una família... sufrir noches de insomnio por los berridos de los niños... estrecharse el cinturón para comprarles todo lo que no necesitan... contestar millones de por qué papá esto, por qué papá lo otro... porque esto, por muy desagradable que parezca, también forma parte de lo que conlleva el tener una famíla, de lo que significa crecer.
Ay Dios mío, espero no haber desanimado a nadie...
Y en cuanto a eso de que aún te ves como un bebé grande, te aseguro que a mí me pasa lo mismo... y ya paso de los treinta!
Un saludo Noelle! :D
Renton
Hola Renton! mas que desagradable, todo eso me parece... temerario!! realmente hay que estar muy motivado, pero mucho, para querer desear vivir todo eso, pero, sabes.. tienes toda la razón, y es parte de crecer.. a mi me fascinan los niños, pero todavía me dan algo de miedo las responsabilidades.. jijijiji. Y lo loco del asunto es que cada día me dan menos miedo, y eso es algo que me asusta pero tambien me gusta juaaa!
un abrazote,
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