Estaba leyendo este relato: Un tajo de cuchillo en el abdomen en orsai (sitio que por alguna razón encuentro altamente adictivo) y me latió un buen porque habla de la inocencia infantil y el concepto de la traición, de un modo medio exageráu, pero así me gusta, porque así soy yo de drama queen, o sea me identifico. Y mencionan la frase del tango El Día que me quieras (obvio que la versión que en mi infancia oía era la original de Gardel, no la del bronceado dientudo conocido como el Sol.. jua!) donde dice luciérnaga curiosa, y me dió mucha risa porque yo siempre entendí furiosa, de hecho la dicción de Gardel es muy nasal y dudosa, y cuando se es muy joven se entiende todo a medias, y el resto se lo completa con la imaginación o lo que se tenga a la mano; bueno, el punto es que me enteré que yo seguía creyendo que decía "luciérnaga furiosa" porque después crecí y pensaba que eso era así como poético o qué se yo, los tangos dicen cada cosa más exagerada que uno puede esperar cualquier cosa.
Total que si así pasa con algo tan trivial como una letra, me doy cuenta que también he aplicado estas concepciones infantiles a sentimientos y reacciones más generales, como por ejemplo los afectos, los deberes, los castigos y las alegrías. Cuando me descubro reclamando atención exclusiva como una chiquilina, o cuando me pongo a cantar disfrazada frente al espejo, o cuando me escondo de la gente y finjo ser una señorita solitaria. Bah, es todo lo mismo de cuando tenía 5 ó 6 años, uno en esencia no cambia nada, gracias si algunas cosas las evoluciona o las aprende a disfrazar o manejar de cierto modo, pero en el fondo sigue siendo el mismo pelotudito de siempre, sólo que ahora ya puede pintarse los labios de rojo si es mujer, o usar corbata si es hombre. Bueno, a ésto tambien hay variantes hoy en día, pero eso ya es otra historia, ja!
Lo único que creo que sí perdí un poco es la capacidad de ilusionarme por cualquier pendejada, y no lo digo despectivamente, pero lo que recuerdo es que antes lo que esperaba era muy poco y la esperanza muy grande y efusiva. Ahora espero cosas más grandes, por decirlo de algún modo, y que dependen más de mí que del mundo exterior, y la esperanza no es que no exista, pero es una cosa dulce y apacible, en lugar de ser algo efervescente y fervoroso. En fin, nada nuevo, ya lo han dicho muchos y de mil maneras mejores que ésta, pero sólo por ser el feroz delirio de hoy, lo pongo por escrito. Y me siento toda una luciérnaga furiosa por haberlo hecho... aahhh.
2 comentarios:
Vaya, me ha gustado mucho Noelle! :D
Especialmente porque rechazas el fatalismo del determinismo en el que a veces caemos todos, pones tu punto de mira en las cosas que dependen de tu obrar y no tanto de tu entorno... eso se llama responsabilidad, una virtud de la cual adolezco vergonzantemente.
Renton
PD:
Yo por mi parte creo que soy lo que se dice "un alucinado de la vida", o sea, que todo me fascina... no creas, a veces es todo un problemón!
Hola Renton!! aii muchas gracias por tu opinion, yo la verdad me considero bastante irresponsable también, como todos tengo mis chispazos de lucidez pero tampoco es cosas de creerme que soy toda madura.. ja!!!
un abrazo, y ojala sigas siendo un alucinado de la vida, aunque a veces cause problemas.. ;)
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