Ayer en la tarde tuve uno de esos ataques de tristeza medio cabrones. Así de que voy por la calle y de repente todo me caga, me dan bronca los camiones y su smog estúpido, las casas de colores estridentes y techo bajísimo, la miseria estética tan abyecta de la Colonia Juárez, ya no quiero mirar, miro hacia abajo, hacia adentro. Las calles tan resignadas a ser feas (y cuánto! esta ciudad sabe ser tan horrorosa que hace doler si uno se descuida) y después de la breve furia viene ese desasosiego, ese conocidísimo "tú no eres de aquí" que me sorprende cuando me distraigo demasiado y me apuñala por la espalda, en las sutiles miradas de hostilidad, en los buenas tardes no contestados por tenderas indolentes, en un atardecer que no es mío, que nunca lo será, y por Dios qué espantosa sabe ser la Colonia Juárez algunas tardes, qué deprimente. Por eso mejor lloré un poquito, me sacudí la tristeza repentina, y compré unos kleenex en la papelería donde sí me contestaron, ah y un esmalte endurecedor de uñas que apestaba a ajo y espantaba vampiros y demonios, también.
Y logré llegar a mi clase.
En ella me despejé del todo, me recargué de energía positiva, de en verdad ser parte de algo más grande, de bendecir la lluvia, ah porque bailamos en la lluvia, metafóricamente, fue bueno ese ejercicio, aunque al principio te sientes tonto, es liberador. De regreso estaba ya contenta, con la memoria limpia, enjuagada de sudor. Así como fue muy buena la clase también lo fue el ensayo, y me sentí (raro en mí) muy satisfecha de lo que he logrado, de mi calidad como bailarina. Pero soy bien boicotera, y entonces, si es malo porque es malo, si es bueno porque es bueno, la cosa es que todo lo analizo hasta destrozarlo. Pero igual, no me olvidé de agradecer, en mi diario, todo lo bueno que es bastante, y vaya, creo que gracias a eso finalmente dormí.
Total que en la madrugada soñé demasiado agitado, mi mente no descansaba: que me había chocado también un coche amarillo (el viernes en la mañana me chocó una vecina y mi autito está en el taller) así largo como el de los cazafantasmas, y lo buscaba para que me pagara, pero no lo encontraba, estaba en la plaza central de una ciudad donde había una feria. La gente se divertía en los juegos, mientras arriba sobrevolaban unos aviones que dejaban caer misiles, sólo yo me escondía, en los juegos de feria. Finalmente localizaba a unos amigos, que me daban el dinero para reparar mi carro, y ya estaba yo tranquila otra vez.
Por eso hoy me las agarro contra Beno Juárez, todo él me caga, mal. Es un bruto, un salvaje, y nunca, jamás lo quise, a pesar de su Reforma y su Masonería y de su Oh Margarita. Lo siento. Fusiló a Maximiliano y eso nunca se lo voy a perdonar. No es que sea yo monarquista a estas alturas del partido, pero chale, ésas no son formas. Y además pinche Colonia culera que se carga. Tan fea. Y su peinadito más pinche, también eso como me caga la madre.

4 comentarios:
Cada vez están mas feroces tus posts. Aunque tanta queja hasta da risa, jajajaja. Es cierto, pinche Toluca a veces cae mal, y también sufrí eso de la gente gacha que no contesta los amables y sonrientes saludos que hace uno al pasar. Ni que estuvieran tan lindos (as) como pa' pensar que está uno coqueteando con ellos (as). Eso de ser alcoholico yo también lo pensé alguna vez y, por si las dudas, hago más espaciadas mis ingestas de los efluvios mareadores. Cuídate Argentina!
no si pinche ciudad fea que se come la luz, y deprime si te descuidas, y el pinche benito que no necesito recordarte en las mañanas por que si no es barbon como el che o bigoton como su frida no te laten...
ay noelia hasta cuando estas de malas eres chistosa tu!! que risa con tus recuentos... espero te sientas mejor ahora, yo se que hay dias asi, y tienes toda la razon, es una colonia muy pero muy fea..
un beso
L.
Yo creo que una de las grandes virtudes de Juarez, de la que Diaz debio haber aprendido, es que Juarez se supo morir a tiempo; ese truco si hay que reconocerselo a don Benito.
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