Tras haber superado varias vicisitudes, como ser perdernos en Tepito (ver imagen de arriba) y haber pasado por una breve cola de poco más de dos horas, chubasco incluído, el sábado en la noche logramos entrar al palacete conocido como Bellas Artes (la neta el estilo me pareció bastante feo, será muy art deco, muy Adamo Boari, pero el mal gusto es el mal gusto, qué querés que te diga..) a ver todo lo que se puede ver sobre Magdalena Carmen Frieda Kahlo y Calderón. Hasta sus cartas y recaditos, chale. Siente uno feo de estar metiéndose en la intimidad de alguien, no sé, siempre me dio como cosita, como cuando me regalaron esa biografía de Borges que transcribía sus cartas a Estela Canto y no la pude terminar; no es que sea yo una gran respetuosa de la intimidad de los muertos ni mucho menos, de hecho soy bastante chismosa y morbosa, pero no sé. Hasta había una postal con un besote pintado, bueno varias, de lo poco que alcancé a ver, porque nos estaban carrereando los vigilantes y había otras salas más interesantes.
Bueno total que el lugar estaba hasta su madre de gente, casi no se podía caminar; lo bueno es que no soy "genofóbica" (jejeje es que tengo un conocido llamado Al con quien tuve una breve discusión etimológica al respecto del uso que él le daba a ese término, por él acuñado, bueno de cualquier modo Al no lee este blog. Y no, Al no es su nombre verdadero) y la verdad íbamos bien alivianados entonces nos la llevamos muy tranqui.
Me sorprendió el tamaño real de Las dos Fridas, es gigante, y la nada sutil diferencia en las miradas. La de blanco es soberbia, sus ojos son vidriosos, mientras que la otra es más rotunda y sincera, es la real. También me sorprendieron otros cuadritos conocidos, que realmente son pequeños, y los retratos de otras personas, como el de Alejandro Gómez Arias que "apareció" cuando limpiaban la casa en 1994, 4 años después de la muerte del susodicho. Otro que quedó en mi memoria fue el perrito azteca de Retrato con chango o no sé como se llamaba, donde sale un mono negro abrazándola desde la izquierda, una figurilla de arcilla toda fea en el fondo a la derecha, y el perro pelón, o xoloitzcuintle, bajo la pintora, cuya cabeza, en la esquina inferior derecha, esboza una mirada de lobo tan feroz que domina el cuadro, hermoso.
Y hay unas fotos de 1928, por una tal Esther Born, que me gustaron pero mucho; Frida ahí sale como pícara, muy bonita, elegante y refinada, pero aún fresca. Esas imágenes deberían ser más conocidas.
En otro orden de ideas, anoche lloré como bestia viendo The notebook, qué tal. Creo que es la película romántica por antonomasia (sepa qué sea eso, pero suena mamón) y un must-see para todos ustedes, damas y caballeros amantes del cine, pues retoma la época de oro del género, que calculo habrá sido en los 40's y 50's cuando en Joligud había grandes estrellas y grandes producciones románticas, y no todo eran las chick flicks de gatillo fácil y calzón veloz de hoy en día. Y además sale Ryan Gosling, que está bien tierno y además escoge muy bien sus papeles, desde que lo vi en Murder by numbers y luego en Stay dije "aahh ese mushasho tiene potencial", y también sale Gena Rowlands que es muy chida.
1 comentario:
El Xoloitzcuintle que me me llenó mi intantil cabecita de muchas preguntas cuando me lo presentaron en la primaria en los libros por primera vez. Nunca he visto uno en vivo, pero el Xolo es el perro mexicano. =O) ajúa !!!
sabes que de cine se poco tú, pero si te puedo decir de la vida de Frida cuando ella toda jovencita conoció a su sapote feo y gordo mientras pintaba uno de sus más famosos murales en la UNAM.
Me cai que por eso eres tan interesante porque te rodeas de cultura y eso es lo que transmites, así que me proclamo en esta tarde como Seguidor de Noel!
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