lunes, 27 de agosto de 2007

Pensamientos aleatorios

El sonido de la tormenta entraba por la ventana del camerino de aquel teatro muy viejo; la fría brisa húmeda me llamó a mirar las gotas, y mi afán de coleccionista me instó a fotografiarlas. Caían pesadas y sin control, como mis ideas.

En el breve viaje de estos dos días mi mente, como siempre, maquinó sin decir nada. Mi denso silencio dijo más que cualquiera de mis frases volátiles e inaudibles, tanto que me ahogué en mis propios pensamientos, arenosos, movedizos, inclementes. La lluvia llegó a fundirse con la arena, y no pude más que fluir en la improbable mezcla. Mis ideas aún no han secado y en el cristal de mi memoria inútil todavía es temprano para moldearlas, no tengo ganas, prefiero.

Esperar. No decidir. No forzarme a confiar ni a abrirme a lo nuevo; confiaré cuando pueda, hablaré cuando quiera. Retraerme en el sólido y por mí tan odiado caparazón, aceptarme a mí misma a pesar de haberme perdido en el silencio, de no haber luchado contra él. Viejo compañero, mi silencio; estoy tan cansada de hacerle la guerra.

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Por eso mejor voy a hablar del eterno misterio femenino y sus recovecos. Tengo una amiga que moría por un hombre que la tenía en jaque. Compañía, juegos mentales y muchas risas; ella quería su amor tangible y él, escorpio puro, su voluntad y rendición. Ella se perdía en la incertidumbre y él se regocijaba con la futura presa: los dos se divertían en este juego del cortejo. Ella me preguntaba qué hacer, yo le decía que lo bese. Finalmente, se besaron, me contó hoy ella, más informante que triunfante. Los veo en la mesa y la complicidad me es más evidente, hay una sutil diferencia en la mirada de él. La mira distinto, como alguien que posee y se sabe poseído: en sus ojos hay algo vulnerable que antes se escondía. En cambio, la de ella está igual: risa leve, sarcasmo y cándida coquetería. En un momento en que él se aleja un poco, hablo con ella y le comento lo evidente de la reafirmación de su complicidad, que se nota que ya hubo algo. Y ella, exasperada, me dice que odia estar así, sin saber qué pasa.

¿Quién entiende a las mujeres?

Supongo que la molestia de ella se debe a que él no le hizo "la pregunta": "quieres ser mi novia?". Pero, Dios, él como va a saber que tiene que hacérsela... si tan sólo es un hombre, es su amigo, sí, pero no es un vidente ni un artista. Tan sólo es un hombre, y probablemente -peor aún- un hombre enamorado. Mucho no se le puede pedir.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ok... a veces tratamos de comprender el silencio.
En realidad me quedé con ganas de tus palabras pero me conformo con tu mirada tus ojos tan misteriosos y tu silencio, feliz de que hayas pisado mis tierras nuevamente.

alejandrapiam dijo...

genial!

Mina dijo...

Ay Noelle!! K te puedo decir?? parece que hablas de mi, él, ¿lo recuerdas? ¿Por quien lloraba? él es escorpión, la 1ra vez sí me hizo la pregunta, pues sabe de mi cursilería y educación tradicionalista...A su regreso donde me besa y busca el perdón fugitivo, fué k la incertidumbre me poseyó, y yo sufría x desconocer si acaso podía aspirar a algún futuro con él. Pero hay algo en su filosofía de vida que hace poco comprobé: "Los hechos construyen las realidades" y la realidad es k me envió flores, k fuimos a una fiesta juntos, k me esribe diario y me dice k me kiere, k el sábado dormí en su casa, el domingo él me hizo el desayuno y su Papá tan feliz de vernos de nuevo juntos. Es ésa necedad de kerer escuchar algo para entonces poder darle un nombre a lo k estamos viviendo, ¿xq, si ya sabes lo k es?

Cariños mi amiga Cronopio

Hermosísima foto Noellita ;)

Noelle dijo...

k: asi es, no se puede comprender el silencio, simplemente es, y ya, saludos y gracias por ir ;)
ale: oh graxias...!
topi: sii, las mujeres necesitamos cosas muy tangibles, pruebas de fe, no sé por qué pero todo se basa en sentirse segura... pues que bueno que le cayó el veinte a tu escorpioncito! y que no deje ir a una niña tan linda como la cyn.. ;)