


A mi vez, yo le toqué al gran Taquero narcosatánico, y muy cumplidito él ya me dejó mi post aquí.... auuuu a poco no somos unos tiernos? esto de los intercambios me recuerda a la secu.... aahhhhh.



A mi vez, yo le toqué al gran Taquero narcosatánico, y muy cumplidito él ya me dejó mi post aquí.... auuuu a poco no somos unos tiernos? esto de los intercambios me recuerda a la secu.... aahhhhh.




"Corrupción transiberiana." Cámara: Olympus mod. sfsdgx con efecto correa.

"Misericordia de taquería esquinera." Cámara: Olympus mod. sfsdgx con grasa de suadero.

"Patita curiosa." Cámara: Olympus mod. sfsdgx con olor a raro.

"El sueño de los justos." Cámara: Olympus mod. sfsdgx con obturador ultrasilencioso.

"Libertad de expresión." Cámara: Olympus mod. sfsdgx con zoom de hocico.

De los siete pecados capitales puedo decir que con todos me identifico en cierto grado, ja, pero el mío el mío el mío es la pereza. Ojo, no la pereza inmediata, el amor por dormitar todo el pinche día, la búsqueda del placer en el tosco abandono de la inacción... mmno, a mí no me va ese tipo de pereza, de hecho soy de los que se ponen bien irritables si no tienen la mente y/o el cuerpo ocupados en algo, alguna rutina que dé orden al tiempo. Mi natural predisposición a la ansiedad aunada a una punzante curiosidad y una marcada alergia al tedio me han mantenido más o menos alejada de mis ocios más abyectos. 
20 años después...
así o más onda casa miedosa? (autochiste local)
Pero bueno, en cuanto a lo de hoy, otra película genial: December boys. Está ahora en cartelera, y vemos al eterno huérfano Daniel Radcliffe (sin lentes, sin varita y sin poder alguno) en una historia de complicidad, aventura sin ser demasiado cliché, en la playa de Australia en un pasado muy dorado y tierno. Se me salieron las lagrimitas snifff y me dejó un muy buen sabor de boca. Ah y no es precisamente Daniel Radcliffe el que se roba las escenas; para mí, los otros 3 chavitos son mucho más importantes en la trama y en especial uno, que es el narrador, es el que se lleva la película. Altamente recomendable.
deshacerse de Enrique Cacerolas no es fácil
Ok me re fui.
.. podría estar contigo mucho mucho tiempo..
Slow... 
Años atrás, cuando trabajaba en un banco, sostenía largas conversaciones con un entrañable amigo con quien solíamos tratar variados temas, desde la forma de ser de hombres y mujeres, hasta el tipo de vida que nos gustaría llevar, de no estar trabajando allí. Él se inclinaba por lo que el definía como la vida rockera: me viene a la mente Lenny Kravitz y su video again jeje. Yo, por mi parte, hablaba de algo que quería llamar "vida bohemia", danzar, escribir, leer, estudiar psicología y luego psicoanálisis, pintar y cuanta cosa artistosa me viniera a la mente, sin preocuparme por desperdiciar mi juventud en una oficina. O sea yo estaba sedienta de divague, porque me sentía asfixiada en la vida de obrera financiera.
Ubicación
Este fue -a ratos sin la monita a cuestas que tapa la visual- mi panorama durante las casi 3 hrs que duró el concierto. A pesar de mi enanura logré ver algo del escenario -cuando me cargaban, o cuando saltaba, o cuando hacían close ups en las pantallitas de arriba- y ni me sofoqué ni me harté de los pies porque soy bien aguantadora...
La alegría
Cuando entre las primeras tocaron La carta (rola por la que iba) me ganaron totalmente. Todo lo que siguió fue bueno, aunque no lo conociera muy a fondo, excepto las famositas. Yo fui la única prendida con La carta, yo creo que o nadie conoce esa rola o de plano no es de las más exitosas jejeje...
La chispa de Juana
La infaltable que pedía a gritos todo el viejerío, al fin llegó; sonó intensa. Apagaron todas las luces y todo mundo con sus celulares iluminando el foro... chas, en mis ochentas la gente usaba encendedores. Mientras, en las pantallas pusieron esa imagen de Shiva que me gustó mucho. Otra famosita que sonó bien perrona fue Entre dos tierras... fuerte, rápida. Me prendió. Otras muchas también me latieron un buen, ya compraré el dvd.. es que ya me volví fan from hell.
El signito
Finalizó sin mayor epílogo, sólo un beso y las grazias, nada de encores como todos esperábamos. Un muy buen concierto, gran sonido, inmensa producción y un buen sabor de boca de la despedida de estos individuos que empezaban su carrera cuando yo nacía. En Zaragoza, dicen. Atizapán de Zaragoza.
En mayor o menor grado, todos presentamos ciertos patrones de conducta en nuestras relaciones. En mi caso, a la hora de determinar mis rupturas veo que hay un patrón que se repite, con las variantes propias de cada relación y adaptándolo al status sentimental del momento; el diálogo mental es muy similar. El interlocutor omnisciente, a quien llamaré mi conciencia (también se puede interpretar como múltiples personalidades) se encarga de aclarar los motivos tras los procesos mentales confusos de una decisión que se toma, aparentemente, de manera visceral.


Todos sabíamos que lo de Adriana no podía terminar bien. Lo suyo era una obsesión de público conocimiento. Existen dos clases de obsesiones: están las que preferimos mantener bien guardadas en el cajón de la ropa interior y un día, a la mitad de una conversación casual las ventilamos y se pierden entre las anécdotas, y aquellas que deberían permanecer en el cajón, pero como tienen vida propia, se escapan sin nuestro permiso y cuando nos damos cuenta están ahí sentadas frente a nuestra mirada azorada, ofreciéndonos una copa más.

