Precaución: este post contiene algunos spoilers. Y no, no me refiero a los alerones naquérrimos que les ponen a los coches tuneados.. así que si no ha visto Dogville y Dancer in the dark, y le molesta tener demasiada info antes de verlas, mantenga su mente virgen y haga el favor de brincarse este choro mareador que estoy a punto de aventarme. Si no las piensa ver o de plano no le molesta que desvirgue su mentecita, sígale con confianza , flojitos y cooperando...
Lars, me la volviste a aplicar. En mi último shopping spree compré Dogville, me llamó la atención que el director era el güey de Dancer in the dark, Lars Von Trier, donde sale Björk, y como estaba al módico precio de $ 40 en el botadero de Mixup, yo no soy quién para despreciar esas ofertishas que hacen crecer mi ya no tan magra colección cinéfila. Claro, a veces me he agenciado cada churro.. como esa novatada de $30 de John Curran (The painted veil) llamada We don't live here anymore, pero teniendo en cuenta que he llegado a pagar más que eso por una chela, qué diablos... A veces corro con suerte y agarro cosas muy buenas, como Mulholland Dr., The virgin suicides (esa me costó como $20 gracias al ineficiente sistema de precios de Chedraui) y ahora, ésto.
Total que ayer agarro la fiaca dominguera y pongo la movie, y que me sorprendo porque NO HAY ESCENOGRAFÍA. Así nomás, toda la película transcurre en un pueblito muy pobre, minúsculo, no se ven las paredes ni el fondo natural, sólo algo de mobiliario y cositas así, puntuales. Es todo negro como si fuera una puesta en escena de teatro, y el piso está marcado con gis para indicar las casas de los habitantes y los lugares públicos. Hay un narrador omnisciente, está dividida en un prólogo y 9 capítulos, y tiene algo de música clásica pa' amenizar. Lo demás es puritita actuación. Todo eso me latió un chingo y de entrada me capturó.
No entraré en detalles de la trama, porque la idea es que cada quién se forme un criterio después de verla: todo empieza alegre e inocente, pero poco a poco la fiereza de la naturaleza humana se empieza a mostrar. La sencilla historia de una fugitiva que llega a un pueblo perdido permite mostrar a pocos personajes perfilados de forma fascinante, desde el idealista Tom Edison, interpretado por el pelirrojo Bettany, hasta la antipática vendedora a la que Lauren Bacall da vida. Por dar un ejemplo, hay una pareja inverosímil, Vera y Chuck... (and Dave?.. alguna referencia a la ñoñísima rola de Macca When I'm sixty-four?) formada por una intelectual y un granjero, tienen 7 hijos, 5 niñas llamadas Olympia, Atenea y ondas así, y 2 niños, Jason y Achilles. El bizarro conjunto de los mediocres dogvillenses mantiene intrigado al espectador, con ayuda del oscuro secreto de la protagonista, una muy respetable Kidman que no sé como después de este tipo de películas "no comerciales" se involucra en mamadas como Hechizada, pero en fin.
Cuando la situación comienza a voltearse después de una tímida desconfianza inicial, la hostilidad en Dogville hacia la fugitiva se vuelve prosaica. Es hermosa la forma en que el ambiente se enrarece. El mezquino concepto de entrega: dar siempre y cuando se reciba algo a cambio es uno de los temas centrales de esta alegoría moral-psicológica. De hecho tiene muchos temas, pero como que todavía la estoy digiriendo/descifrando... je.
El final no lo diré, pero sigue la línea de crueldad que estableció Von Trier en Dancer - film que dicho sea de paso me pareció un tanto insufrible, con todo y que no odio el género del musical - y por eso digo que Lars me la volvió a aplicar, sólo que ésta vez me dejó una impresión mucho más satisfactoria (el final de Dancer directamente NO lo quise ver, ya era demasiada mi angustia y cansancio de saber que la iban a ahorcar) pues considero a Dogville como una brutal obra maestra que me dejó reflexionando sobre los procederes de la conducta humana, y, por ende, sobre mi propia naturaleza.