miércoles, 28 de abril de 2010

Sobre la creación de personajes

Hubo un tiempo en el que creí que destruir era más sencillo que crear, y por ello, o mejor dicho a través de ello, intentaba explicar (me) lo fallido de la naturaleza humana, decadende por falta de voluntad, tendiente al caos gracias a su inherente holgazanería.

Pero me di cuenta de que en mi explicación misma exponía la falla de mi teoría: no es que crear requiera de más energía que destruir, de hecho ambos procesos demandan sus respectivas cantidades de esfuerzo, pues ambas acciones implican una transformación. Lo que en verdad requiere de menos energía para llevarse a cabo es simplemente no hacer nada; por ende, eso sí es más sencillo. Y a mí obviamente se me hacía más fácil pensar que lo constructivo implica esfuerzo mientras que lo destructivo sale natural, cuando la cosa es que ni al caso.

Y a qué viene todo esto? no tengo la menor idea, pero cuando se me ocurrió escribir sobre la creación de personajes me vino inmediatamente a la memoria este preámbulo, que es producto de una conversación que tuve con un novio años ha.

Pero el punto de la creación de personajes sí tiene una razón de ser: me he dado cuenta de que yo, más que relacionarme con la gente, me relaciono con las invenciones que me hago en mi mente de ellos. Bah, no yo, todos, pero pues por lo pronto yo puedo hablar mucho de mí porque llevo casi 29 años de conocerme (o de relacionarme con la idea que me hago de mí, bueno, whatever).

Sí, por ejemplo, hasta les pongo nombre, son mis creaciones (bueno y en conjunto también con un amigo que me sigue la corriente en mis delirios... ):

- Cop (de good cop, bad cop. Degeneró en Copo o Copito de nieve)
- GM (Gordo mostro)
- el ONS (de One Night Stand)
- AK47 (este no es muy popular pero creo que no queda otro apelativo apropiado)
- PDMH (padre de mis hijos)

y si nos vamos a la prehistoria tenemos personajes como:
- el Veintiuno
- el Clon
- Donkey Kong
- y así podría seguir la lista, con personajes interminables, algunos menos compartidos que otros, pero que ocuparon una buena ración de mi imaginación -y a veces también de mi realidad- por cierto tiempo.

Y uno puede volverse adicto a esto. A conocer a una persona, verle la potencialidad de ser un excelente personaje en nuestra novelita mental y zácate, inventarlo sin previo consenso con el intérprete. Entonces entramos a un severo plano de incongruencias, porque nuestro personaje no actúa de acuerdo al guión que le asignamos, sino que se sale completamente del mismo, e incluso acaba tomando papeles que ni siquiera habíamos considerado posibles por trillados, pero el muy cabrón/a agarra y los interpreta como si fueran de su autoría.

Por eso ahora que estoy conociendo a una persona (o un personaje, porque es tan y tan raro que parece salido de un comic), quisiera poder darle (y darme) la absoluta libertad de no ser nadie. Ser perfectos desconocidos conociéndose, y ya.

¿y cómo hace eso una individua adicta a la fantasía como lo soy yo? pues no sé, pero se ha de poder, yo digo.

Si bien tranquilamente podríamos bautizarle como un alivianado Tobey Maguire ó Peter Parker (por lo geek, raro y misteriosón, amén de que tiene la misma barbita y la forma de los labios mmm), aunque convengamos en que es más alto, más metalerín y creo que menos debilucho, sería un hartante error volver a caer en un patrón que ya ha probado su ineficacia. Crear personajes sirve para divertirse pero no para entablar relaciones... que duren.

Por eso mejor me dedico a vivir la incertidumbre, sin expectativa alguna, dejando que la magia de conocer a alguien nuevo, descifrar sus miradasy sus sonrsas, la cotidianeidad barata y tan valiosa, construyan lo que haga falta, pero sin prejuicios ni encandilamientos ficticios. Que lo que se vea sea lo que haya. Que no me estanque en el nervio del me buscará? sin yo hacer nada por ello, sin arriesgar un centímetro de piel, y sin dejar de ver lo que está ahí en mis narices, es decir, otras personas, no personajes, verdaderamente interesados y dispuestos a conocerme.

En fin. Dedico esta inigualable canción, premonitoria, que hace como mes y medio traía grabadísima y la escuchaba a diario, hasta hoy que la volví a oir y me cayó como anillo al dedo, y por lo que sea, por tripa, por necesidad, porque sí, hoy, a él, a quien conocí hace menos de 2 semanas, se la dedico:

domingo, 11 de abril de 2010

Entiendo que esto se me ha vuelto un poco recurrente, haciendo monotemática toda entrada mía a este, el antiguo feroz. Pero... qué se le va a hacer! lo que es, es, y lo que pide ser escrito, debe serlo. Digo, tampoco obligo a nadie a leerlo, pero me leo y digo "Dios! estoy tan ciclada!" -una vez más-, y por qué no?

Control

Yo me controlo muy bien
reviso palmo a palmo
todo lo que voy a decir.

Por eso a veces no digo nada.
Me callo y me quedo mirando
la ventana, el paisaje.

O me hago la dormida,
y cuando escucho
que hablan de mí
digo clara y serena:
"I'm hearing you..."

Sí, claro, yo me controlo.

Tan bien me controlo
que procuro no mirarte
cuando los demás ven.

Prefiero caminar
un poco atrás tuyo
tranquilamente entre
la multitud
saliendo del concierto
para verte las nalgas.

(cuando no me ves,
y cuando ella no me ve,
porque ella
camina a tu lado)

Entonces, me controlo
tan y tan bien.

Tú no eres tan bueno
a veces tus comentarios
son demasiado obvios
igual, me hacen reír,
pero cuando preguntas
si yo misma lavo mi coche
en hot pants blancos
y me tiro agua
eso nos da risa a todos
pero así tú no estas
reprimiéndote en nada.

Entonces bueno,
la del control aquí soy yo.

Igual, a veces eso
del control
me falla un poquito
qué digo un poco
muchísimo
para empezar
a veces no callo
sino que sí hablo
pero digo pura idiotez
de los nervios, claro
a veces no se nota
tanto
pero otras sí
entonces, por las dudas
mejor callo.

O a veces te miro
y traiciono el control
te miro con ganas
con tantas ganas de...
de mirarte la barba
y te la miro
o ganas de tus labios
delgaditos, en sonrisa
y digo alguna tontera
como ser
"-qué es el ocote?
es un amigo tuyo
que me vas a presentar?"

Y te ríes, sonríes con tus ojos
negros como el carbón
que mañana -ya es hoy-
voy a encender
como tú y ella
me enseñaron
y disfruto de tu sonrisa
hasta que se rompe
el hechizo
pues ella ya volvió
del baño.

Y ahí yo ya no puedo
mirarte como quiero
porque pues no,
no está chido
no quiero cagarla
no lo haré, no
hasta que la cague
algún día.

Después nos dices
como papá
"niñas, se divirtieron?"
y nosotras
ella y yo
contestamos que sí
a coro
lo cual per se
ya es bien perverso
pero a estas alturas
a quién le importa.

Y no sé por qué
mierda
me dio por escribir
así
ahora
pero pues
es lo que hay.

El punto es que
al despedirnos
ella te da un beso
desde el asiento del
copiloto
-ella, tu copiloto
en la vida-
pero yo no, yo no
porque
me queda incómodo
besarte desde el asiento
de atrás
no quiero tocarte
quiero tanto, y no quiero
prefiero privarme
y privarte, reprimirte
aunque sea así
en detalles
insignificantes
que nadie más que yo
nota.

Entonces
yo me bajo
intempestiva
y te privo de mi beso
que nunca sabré
si esperaste
si quisiste
si sentiste
si doliste
pero a mí me duele
un poco
no podértelo dar
pero bah
ya tuviste el beso de ella
dime para qué
quieres que yo te bese
como si yo quisiera
como si me importara
como si me dejara ir
como si yo supiera
perder el control
para besarte.