martes, 27 de enero de 2009

Continuidad del movimiento


Ves a alguien caminando por la calle, cuando vas manejando, y más o menos intuyes cual será su trayectoria. Se llama continuidad del movimiento. Es poco probable que dé un giro brusco, cambie de velocidad o dirección de un momento a otro. Poco probable, pero no imposible. El movimiento humano es fácilmente predecible.
La continuidad es predecible, la incontinuidad es fascinante. La continuidad es hermosa, pero la inconstancia es la vida.

lunes, 26 de enero de 2009

Sueño con Adela

Íbamos a la escuela a caballo. Yo llevaba el mío con una mano y con la derecha guiaba al de mi hermano. Adela iba por delante. De repente, la persigue un enorme perro gris tipo mastín, la acorrala, ella pasa por abajo de una reja. Nos detenemos en la marcha. Después un hombre canoso la encañona con su pistola, yo me asusto muchísimo, no sé qué hacer, y cuando me doy cuenta también está encañonando a nuestros caballos con otro de sus hombres.
Me despierto sobresaltada a las 4:45 am.

Adela es una perra mal encarada que vive cerca de casa de mis papás, y a la que generalmente hay que evitar porque cuando menos lo esperas te persigue ladrando, sale de la nada, traicionera. Una vez me intentó morder una nalga. No lo logró, pero me dejó los jeans medio babeados. A mi hermano también lo ha medio mordido. Es de esas perras que se ve que las apaleaban, y ahora la recogieron en una casa pero la tienen en la calle, entonces es super desconfiada y de todo piensa mal. Tiene una forma de ver a los ojos y sostener la mirada que antes me asustaba. Ahora anda con una camiseta puesta y ya no me ladra -tanto-.

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Me bastaron un par de miradas, no sé cuantos besos tuyos, unas cuantas mordidas y dos increíbles cogidas para enamorarme de ti perdidamente. Así de fácil soy, ya ves. Ahora bien, me tomó un par de semanas, casi un mes, muchas charlas con otras personas y varias lágrimas desenamorarme, pero creo que lo estoy haciendo muy bien. Al fin puedo verte de nuevo como a un amigo. Como al niño denso y ligero que nunca dejaste de ser. Ya no verte como el hombre al que quiero darle todo, como el alma hermana que me cobije, como... no sé, como un lugar dentro de mí.

Con no poco raciocinio de por medio me di cuenta de que te di tanta responsabilidad en tan poco tiempo, pobre. No ibas a poder con eso, si a duras penas puedes contigo y con tus veintidós rabiosos años. En qué estaría yo pensando... ya sé, en ti, en tu energía, tu libertad, y claro, en mi soledad y en las causales coincidencias. En mi imperiosa necesidad de enamorarme de alguien nuevo y "normal", es decir, heterosexual.

Te quise querer muy de prisa, demasiado rápido dejé que me devoraras... después no quedó nada más que tu miedo, tu ausencia y mi desconcierto. Del cual afortunadamente ya me deshice y el día de hoy si te das un pasón bárbaro, si así te enfrentas mejor a tus conflictos de infancia y le preguntas a Sigismund Schlomo Freud como le harás para entenderte... perfecto, por mí no hay pedo, con gusto puedo ser tu amiga.

Sólo quiero que sepas que tu paso por mi vida fue hermoso, me voy a quedar con lo bueno únicamente, la mediocridad de hoy la desecho, y espero que pronto, muy pronto puedas encontrarte a tí mismo. Yo sigo caminando.

domingo, 25 de enero de 2009

La honestidad de los recuerdos

Volviste diciéndome "adivina lo que me pasó!": se te había derramado el agua de tamarindo y te había caído un poco dentro de la manga. El trayecto hasta la mesa donde yo te esperaba -la mesa que yo había usurpado- era sinuoso y como era de esperarse las gotitas tocaron tu muñeca. No es que seas torpe, pero las gotas vieras como son traicioneras.

Comiste muy rápido y yo -como siempre- muy lento, hasta que llegó la hora de tu clase y te acompañé hasta el salón. Hacía un calor de modorra, el calorcito de siesta de viernes que invita a dormitar o a tomarse una cerveza, y como cuando llegamos aún no había llegado nadie, nos quedamos a charlar un rato en el barandal. Tenías una enorme flojera de entrar a clase y yo tenía una increíble hueva de separarme de ti.

Te burlaste dulcemente de mis intentos de leer esos posters con títulos en ruso (tú pensaste que era japonés) y me dijiste que era ñoñísima, a lo cual te retruqué que no más que tú, que si yo tenía un 5 de 10 en la escala de Richter de la ñoñez, tu seguramente tendrías un 9.75, y estallaste en carcajadas y tiraste un poco la cabeza hacia atrás al reír.

Dijiste: "ya llegó la primera víctima", pero no mostrabas intención alguna de dejar el barandal. Después pasé a tu lado, muy cerca, tocándote suavemente el brazo izquierdo con mis dedos y te dije que ya me iba, y me agradeciste por haberte acompañado.

Después reapareciste en mi puerta y me preguntaste cosas que ya no recuerdo, te pregunté como te fue en la clase. Te escuché decir que te dolía la cabeza, me pediste un ibuprofeno, te lo di y te lo tomaste con algo de agua que te serviste en un vaso de unicel. Después me dijiste que estabas de ocurrente porque te cruzaste con la pastilla que te di porque era de los Similares (lo mismo pero más barato); me dijiste algo de bonita, hermosa, preciosa, y se terminó la tarde.

Cuando salimos nos dimos cuenta que había llovido; aún llovía, y el piso desprendía ese calor húmedo que deja un día entero de sol ardiente. Nos separamos de los demás, tú y yo por un lado, caminando hombro con hombro, yo disfrutando la lluviecita tibia, tú agachando un poco la cabeza. Te dije que el cielo se veía hermoso, era de un tono salmón irreal, y comenté que ahora las tardes eran más largas, los días con más luz. Levantaste la mirada y me dijiste que era muy cierto, pero que no lo habías notado hasta ese momento: te sorprendiste.

Llegamos hasta el punto donde se separaban nuestros caminos y me ofreciste tu mejilla para despedirte, vi de cerca el hueso marcado de tu quijada, te di un beso. Algo hiciste con tu mano que cuando bajé la mía alcancé a rozarte el dorso sin querer, en un movimiento certero que pareció la coda de un vals.

Te pensé todo el fin de semana.

Imagen: Bailarines de Tango, calle Florida, Buenos Aires, 2004

domingo, 18 de enero de 2009

Sigo con las canciones


Yo no sé si es sugestión, pero Trátame suavemente y Paper bag me vienen como anillo al dedo de lo que estoy sintiendo, prácticamente completitas. Ya se que es muy trillado y que cuando traes algo en la cabeza todo lo que escuchas te habla de eso, pero chale estas rolas me gustaban desde siempre y nunca les había encontrado un particular significado hasta este momento.

Describiendo con precisión el feeling de incertidumbre, una persona luchando contra la actitud defensiva de la otra parte y sus incomprensibles histeriqueos (que casi siempre asociamos a una quinceañera complicada, pero en este caso son de un veinteañero con bastantes issues) tenemos estas estrofas de Trátame suavemente (el clásico de Soda Stereo):

...tenés que comprender que no puse tus miedos
donde están guardados
y que no podré quitártelos
si al hacerlo me desgarras
... te comportas de acuerdo
a lo que te dicta cada momento
y esta inconstancia no es algo heroico
es más bien algo enfermo.

y por otro lado, resumiendo la historia, está la genial Paper bag (de Fiona Apple):

I was staring at the sky
just looking for a star
to pray on or wish on
or something like that
I was having a sweet fix
of the daydream of a boy
whose reality I knew
was to hopeless to be had but then the
dove of hope began its downward slope
and I believed for a moment that
my chances were
approaching to be grabbed
but as it came down near so did a weary tear
I thought it was a bird but he was just a paper bag.
Hunger hurts, and I want him so bad oh it kills
cause I know I'm a mess he don't wanna clean up
I've got to fold cause his hands are too shaky to hold
hunger hurts but starving works but it calls too much to love
and I went crazy again today, looking for a strand to climb
looking for a little hope
baby said he couldn't stay wouldn't put his lips to mine and
a fail to kiss is a fail to cope
...
I said honey I don't feel so good don't feel justified
come on put a little love here in my void
he said it's all in your head and I said so's everything
but he didn't get it
I thought he was a man but he was just a little boy
Hunger hurts...

My head is such a wonderful mess. Además, me traigo avivadísimo el rollito de la reina, y el menudo desmadre posible con lo del guardián del pozo, que la hija del aire como buena perceptiva que es ya me lo intuyó y me dijo que no hay pedo, pero ella sabe bien que no quiero lastimarla porque va en contra de mis principios morales y la manga del muerto. Me cae de madres que necesito hacer más yoga.

viernes, 16 de enero de 2009

El niño, la yegua y la reina

Vuelvo a casa, al frío, a mi tranquila soledad voluntaria. Tanto pensar y pensar en ustedes me va a carcomer las sinapsis, por eso creo que si al menos les escribo un cuento me podré olvidar un rato y tratar de ser libre.

Había una vez un niño precioso, de ojos negros y redondos, que se sentía muy solo lejos de su país. Su risa era alegre pero en el fondo siempre tenía un dejo de amargura. Una noche mientras caminaba en el bosque se encontró a una yegua adormecida junto a una fogata, y aunque al principio le dio algo de miedo, hacía tanto frío que se acurrucaron y el crepitar del fuego los arrulló.

La yegua era la favorita de una hermosa y justa reina, cuyo rey la había abandonado y ahora ella sola gobernaba el pequeño feudo con amor e ingenuidad. La yegua amaba a su reina, pero se había escapado porque creía que necesitaba un jinete que la llevara a conocer los interminables bosques fuera del castillo.

Esa noche estaba soñando con su reina cuando el niño apareció, y se fingió dormida para poder sentir nuevamente el calor de un cuerpo humano junto al suyo. Esa noche la yegua y el niño soñaron juntos que él la montaba intrépido, fuerte y feroz, y la llevaba a una lejana playa en el Caribe, donde llovía pero se entreveía un brillante sol tras los negros nubarrones. Al despertar, el fuego ya no crepitaba, sólo había cenizas: el niño y la yegua se miraron, la yegua esperaba una firme caricia en el lomo, el niño recordó de pronto que se sentía muy solo y salió corriendo.

La yegua caminó tras el niño un buen rato, y al ver que éste no volvía nunca la cabeza, se quedó quieta y escuchó el silencio. Estaba a punto de relinchar de angustia cuando recordó la sensación del peso de la reina sobre su lomo, que había montado sin montura y que siempre la condujo con ternura, paciencia y suavidad. Cabalgó agradecida de regreso al castillo, donde la reina la esperaba sonriente y con las manos llenas de caricias.

miércoles, 14 de enero de 2009



LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES
Para reconocer en la sed mi emblema
para significar el único sueño
para no sustentarme nunca de nuevo en el amor
he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos
para decir la palabra inocente.

Alejandra Pizarnik

domingo, 11 de enero de 2009

Dedicadeeesimas

1. Gone
Why should I feel sad
For what I never had
Nothing equals nothing

2. Poem to a horse
I know you never needed anyone
but the rolling papers for your grass
how can you give what you don't have?

3. Eri come l'oro ora sei come loro
Me ne sono accorto addeso
che ho perso
Ma cosa ho perso?
stare insieme non è un gioco
forse ho perso solo te
...
E ogni bacio che hai negato è un po'
che hai perso di me
...
"Chiamami"... così si dice

4. Take a bow
Make them laugh
it comes so easy
when you get to the part
where you're breaking my heart
hide behind your smile
all the world loves a clown

5. You don't care about us
It's your age, it's my rage.
It's your age, it's my rage.
You're too complicated, we should separate it.
You're just confiscating, you're exasperating.
This degeneration, mental masturbation.
Think I'll leave it all behind, save this bleeding heart of mine.

6. Tu nages
J'aimerais tant savoir
souffler comme le vent
sur ton doux visage
faire partir le noir, disparaître le temps
casser les nuages
parler même tout bas
juste pour toi et moi
des petits riens
mais là-bas
au loin, tu nages...

jueves, 8 de enero de 2009

Ni incursiono en el periodismo, ni me clavo en la periodicidad

Yo me iba a jetear. Lo que es yo, tenía pensado comprarme mi baguette, comérmela, y luego encerrarme a que me de modorra el calor del coche, reclinar el asiento y hacer todo lo posible para perderme en la inconsciencia mínimo unos 20 minutos. Los que saben del tema dicen que eso es suficiente para recuperar energía.

Pero no.

Resulta que a la señorita le dio hueva la hueva. Y mejor se regresó a quesque terminar sus pendientes antes de que lleguen las mademoiselles a que les haga sus horarios. A estas pobres reinas no tengo ni pinche idea de qué les voy a inscribir; según entiendo, estudian comercio, pero yo no sé qué deben llevar, ni me preocupa. Vienen de intercambio, joder! vienen a que el sol mesoamericano requeme sus frentes, a que les digan "qué va a llevar güerita!" incluso a las de cabello oscuro, a que se las quieran sabrosear en las terminales de autobuses y bares de medio pelo, y empaparse de corrupción, burocracia y espontaneidad. Y a que a la que parece princesita somalí desde el aeropuerto no le crean que es francesa. Pero como no, si en la forma de vestir se lleva la bandera: las francesitas podrán ser de lo más fodongas, no bañarse muy a menudo y oler a cabeza, pero su estilo es inconfundible. Siempre tienen un aire chic, un detallito étnico aquí, una bufanda (o pashmina o como se llamen esas madres) por allá, unas botitas por acullá, unos lentes, o simplemente ese gesto tan de ellas de estar desarreglada y despeinada, pero sonriendo con confianza y sin pedir perdón por ser mujer y no haber hecho hoy algo al respecto.

Pero bueno.

Y en otro orden de ideas, vaya que la vida tiene una sutil forma de decirte al oído:

"HAZ FAVOR DE DEJARTE DE MAMADAS".

Onda Benito diciéndole a Don Gato con su voz aflautada:

- Y ahora qué hacemos, Don Gato?

y que don Gato le contesta:

- A chingar a su madre, Benito.

La forma de decirmelo fue con lágrimas en los ojos de alguien siempre alegre, y una corta explicación: a su esposo le hacen radiación el 17. Y ya te das cuenta de lo pendeja que estabas para estarte preocupando por pendejadas, y pues ya dices ya estuvo bueno, gracias por la señal. Siento haber sido tan tonta por ahogarme en mis pequeños dramas inventados.

Así es ella, así de cáustica y directa; me queda claro el mensaje de la vida y por ende mejor me voy a dedicar a disfrutarla. Y ya.

sábado, 3 de enero de 2009

Empiezo el año con el iliaco derecho -muy trillado y peligroso eso de iniciarlo con los pies- y por ello me planteo una serie de preguntas retóricas, algunas me las respondo y otras las dejo a la amable consideración del leedor:
- por qué a los hombres no les interesa tener bebés?
R: pues porque ellos no los tienen, es como preguntarse por qué a las mujeres no les interesa el tener erecciones. Así de bobo y simple.
- por qué existe la llamada "depresión estacional" y es justamente en épocas decembrinas-enerinas sin importar el hemisferio?
R:?
- por qué hay épocas en que recordamos los sueños nítidos como un cortometraje y otras en que todo es borroso y fugaz?
R:?
- por qué ahora ya no puedo evitar la cruda como solía hacerlo antes?
R: porque ya no tengo 19 añitos juá.
- por qué estoy haciendo esta serie de preguntas palurdas?
R: por ocio puro y duro.
- por qué soy una persona de fe?
R: por mil razones, pero la más reciente es que mi gata de 10 años estuvo al borde de la muerte y alguien allá arriba me la cuidó.
- por qué la película de los fockers se me hizo tan pendeja pero igual la vi entera, y por qué la del niño con el pijama a rayas debió hacerme llorar pero sólo me dejó con una desazón golpeada en el pecho pero igual con la certeza de que es un buen final?
R:?
- por qué algunas zonas de la condesa me recuerdan a buenos aires?
R:?
Y finalmente, por qué hoy en día todo mundo cree tener alguna forma de TOC y está orgulloso de ello?
R:?

No son todas las preguntas, pero tampoco soy socrates como para andar así acatarrando al mundo con tanta pregunta. Buona notte.