Y bien, llega el domingo al fin, nos despertamos sobresaltados porque sentimos que se nos hizo tarde ... pero no! son esas sensaciones agradables, como encontrar un billete en un abrigo que estaba guardado hace tiempo, como contemplar asombrado como las cosas se arreglan por sí solas.Por eso, despues del asombro, uno se entrega a la alegría o, en su defecto, a la reflexión. Aunque por qué tienen que ser excluyentes? o no se pueden tener reflexiones alegres? Yo creo que sí ... como por ejemplo, sí se pueden tener truenes (fines de relaciones) alegres, yo lo aseguro. Ayer tuve uno, y fue lindísimo. No voy a entrar en detalles, sólo me limitaré a decir que es posible, y que se requiere a la persona indicada, con los ánimos indicados y en el momento justo, pero una vez conjugadas estas circunstancias, resulta que los ciclos se cierran y estamos listos para seguir adelante sin pesados cargamentos emocionales ... que tal? Obvio también hubo algo de lágrimas (no voy a decir que soy una dura, para qué me engaño), pero nada que cause inundaciones o catástrofes naturales.
Bueno, y por último, no podría cerrar esta entrada sin darle los debidos créditos al modelo de la foto, un gorila supercarismático del zoológico de Chapultepec. El tipo estaba esperando a la gente, ensimismado (aparentemente) en sus cavilaciones, con una expresión de entre hastío y solemne pose. Llegaba la gente y la observaba tranquilamente, y hubo un momento en que comenzó a oírse un avión y con una curiosa delicadeza miró hacia arriba ... en verdad estaba muy consciente de su oficio de gorila cautivo y del arte de fascinar al pueblo ...
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