Bueno, resulta que he tenido sueños bizarros últimamente (Me lo juras…? ja!! nahhh ni pa’ tanto….). Trataré de recordar el de antes de ayer (de martes a miércoles). Estaba con mi familia extendida en una casa con piscina, a mí me tiraba a la piscina mi tío Paco y a mi primo Fernán lo tiraba otro tío que no recuerdo. Después íbamos hacia la casa de una psicoanalista. Era un departamento no tan pequeño pero acogedor, con ambientes interconectados; nos llevaban a la sala donde la dueña de casa daba sus consultas. Era una sala que bajo el techo tenia una tela azul, como una especie de toldo, entonces la luz que bajaba del foco era azul y así estaba iluminado el cuarto, en el medio había una especie de sillón que más que diván parecía sillón de dentista, por la forma ondulada, pero bueno seguía siendo una especie de diván. En el depto había perros, dos, y yo agarraba uno negrito como cachorro, bah, adolescente. Después salíamos a la calle mi tío Nino, mi tía Dori y su hijo Fernán, el mismo primo que fue tirado a la piscina, y nos agarraba un pequeño escuadrón paramilitar. Eran 3 mujeres, rubias, altas, rudas, con lentes oscuros, nada femeninas, que aun de civil representaban al ejército y en un jeep blanco nos llevaban, era el fin. Era como en un golpe de estado y nosotros éramos los sospechosos no sé de qué pero sabíamos que una vez presos, se terminaba todo, c’est fini, la muerte. Entonces no sé como lográbamos salir del jeep y corríamos en la dirección opuesta, hasta llegar a una camioneta blanca y roja (una suburban vieja) en la que estaba una muchacha sentada al volante, pero sin manejar. Le pedíamos que por favor arranque y nos saque de ahí, ella reaccionaba de su indolencia y zaz, nos escapábamos (hacia adelante había un túnel) y salvábamos la vida…
Y ahora el de anoche. Está muy borroso pero era algo así: yo me estaba por ir de viaje, seguramente de Argentina, y estaba preparando mis cosas con mi tío. En eso me llega un mensaje al celular de un tal Janceny (¿) que decía que me iba a ir a despedir, que lo espere. Era un amigo de mi tío. Después lo veo y en realidad se llamaba Omar, y es que era travesti, pero eso en el fondo yo ya lo sabía. Me ayudaba con mi maleta, me apoyaba y en sí era agradable su compañía, el buen Janceny. No recuerdo rasgos ni mas detalles.
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