you're my new Achilles' heel
Placebo, Special K
Una vez más me zambullo sin querer en el misticismo, específicamente, en lo que yo llamo mi determinismo evolutivo, y confieso que cada día estoy más convencida de que todo lo que no he superado como se debe me es devuelto por la vida con una contundencia sorprendente. Fatalidad? Tal vez. Autosugestión? Quizás. Pero es un hecho que uno ve reflejado en su propia vida todo aquello en lo que cree firmemente; por dar un ejemplo, ahí están las apariciones de la Virgen en los panes tostados. Uno ve aquello en lo que cree. Lo demás lo pasa por el filtro de la razón y no entra en su particular colador de la fe, el cual interpreta todo lo inexplicable de acuerdo al paradigma de su elección.
Lo que es yo, me declaro fundamentalmente abierta en esto de las creencias, digamos que no me aferro ni a una cosa ni a otra, ni me considero con autoridad para decir “esto es la verdad única y absoluta”. Por el contrario, me parece que del amplio espectro de creencias que existen tengo muchísimo que aprender, conceptos y máximas con los que me identifico, porque finalmente la idea central de toda fe es similar, y con eso me basta. Para mi la fe es un camino libre, personal, no una autopista de cuota donde se vende el alma en pos de la comodidad terrenal, evitandose la angustia de estar solo. Me caga sobremanera que una creencia, algo tan íntimo, se vuelva tema vulgar de controversia y que la gente se pelee y haga la guerra por algo tan sagrado como lo es Dios. Detesto los prejuicios y que la fe se vuelva un arma de doble filo, aborrezco la prostitución de la fe y su institución jerárquica, política y por ende, bélica. En fin, es mucho lo que aborrezco y hasta ya me está dando bronquita tratar el tema, pero bueh, ya está.
De lo que voy a hablar es de mi determinismo evolutivo. Explico. Yo creo en la reencarnación, la causa y el efecto, el aprendizaje. Bueno, a aquellos que ubican la reencarnación con vacas que luego encarnan en personas y viceversa, y mamadas por el estilo, aviso que esas ondas mucho no me van. A mí me interesa el aspecto causal, el orden del universo, que es perfecto, los ciclos y todo lo que rige a la naturaleza, como un todo; en pocas palabras, la unidad. Bajo esta perspectiva, nada es accidental, todo ocurre por un motivo, respetando leyes universales, y sobre todo, encaminándose hacia la evolución –voluntaria, por supuesto- de las almas.
La cosa es que recientemente me he visto involucrada en situaciones en las que alguien con quien tuve alguna “dificultad” en el pasado, y con quien ya no coincido ni he vuelto a ver, vuelve a aparecer en mi camino representando una situación similar a la que nos enemistó. Como poniéndome a prueba para superar algo que en su momento quedó inconcluso. Vamos, no se trata del viejo refrán "tropezar con la misma piedra". Más bien es "de todas las personas que hay en el mundo, por qué tuvo que ser precisamente contigo otra vez? Chale".
No voy a entrar en detalles, porque lo que me ha pasado realmente es sutil y perdería tiempo explicándolo, son cosas cotidianas y así, pero la idea central es la misma: si no paso la prueba a la primera, me los voy a volver a encontrar, aunque no quiera, en situaciones donde yo tenga que aprender a confiar y olvidar el rencor, para así "romper el lazo", seguir hacia adelante.
Acepto que me da un poco de miedito extrapolar esta teoría a relaciones más significativas de mi vida, son situaciones por enfrentar y fallas por superar. Pero al mismo tiempo me motiva saber que hay segundas oportunidades, que tengo chance de aprender todo lo posible, y lo único que hace falta es estar dispuesta a ello, sin orgullo, con buena voluntad.
Esa es la idea, espero después poder ejemplificarlo con más claridad, porque hoy no me fue posible. Me fui.


2 comentarios:
hola me gusto tu blog ,si te gusta la literatura visita mi blog ,hasta podes ver mi libro hasta pronto jose maria
gracias Jose Maria ;)
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