martes, 10 de junio de 2008

Un gato, el gato, todos los gatos

Estaba haciendo una intro bien pero bien chingona sobre el tema, y que le doy select all para justificar el texto y maaaadres que se me borra todo, pinche bug del blogger, no aprendo a evitarlo. Bueno ni modo, sólo imaginen que era una introducción muy bella, contenía relevantes cifras estadísticas, decía varias veces la palabra "pachequeces" y bajo ninguna circunstancia pienso esforzarme en reescribirla porque mmñe.

Resulta que existe un tema que acapara mi atención desde hace tiempo, y este tema se llama identificación. Con esto me refiero a cuando a un sujeto siente un especial agrado por otro porque ve características de sí mismo en aquel. Este proceso, cabe hacer la aclaración, no es lo mismo que la empatía, porque la empatía se da mediante un esfuerzo consciente, el cual consiste ponerse en los pies del otro, tratar de imaginar su situación y partiendo de ahí, comprenderle.

En la identificación no es así: percibimos una serie de características del otro que inconscientemente vemos -o queremos ver- en nosotros mismos en alguna etapa de nuestra vida (presente, pasado o futuro) e inmediatamente conectamos con el sujeto, sin haber mucha explicación de por medio. El otro sujeto naturalmente lo percibe y a su vez se conecta. El hecho de identificarse no es por sí mismo gustarse, ni enamorarse, aunque puede confundirse con ello las primeras veces que se siente, más si anda uno caliente. Pero sí es, en una relación de pareja, un requisito fundamental para la armonía y la complicidad.

La cuestión es que a veces nos identificamos con personas que externamente no tienen mucho que ver con uno, o incluso con personas que en otras circunstancias nos resultan chocantes y de un día para el otro, sin razón aparente, ya nos empiezan a "caer bien". Por otra parte, a veces cuando la identificación ocurre en casos de profunda admiración pero se manifiesta torcida como envidia; esto es muy propio de almas que se manejan en vibraciones muy bajas, pero bueno siempre se puede trascender y mejorar los sentimientos, siempre que se quiera, claro.

Entonces el punto es que todos somos susceptibles a identificarnos con todos, por qué? por el simple hecho de que siendo humanos tenemos tantas cosas en común que es más fácil identificarse que no hacerlo, por favor, ni que fuéramos tan únicos e irrepetibles, todos provenimos de lo mismo y lo único que varía son las circunstancias e interpretaciones. Lo que varía es qué hacemos con este sentimiento, lo dejamos fluir como es para que nos ayude a crecer, o lo disfrazamos y torcemos de acuerdo a nuestras carencias?? La elección es nuestra, sentirnos superiores o inferiores, a qué, a quiénes? Es absurdo. Bajo esta perspectiva, constantemente nos estamos identificando con el prójimo y si lo hacemos no podemos pensar en hacerle daño, porque nos estaríamos dañando a nosotros mismos, nos dolería. El concepto de amor parte de este punto de identificación y unidad: amor al prójimo, amor filial, amor de pareja, amor a dios. Todo es lo mismo, con diferente sabor.

Pero me releo y noto que me cuesta explicarlo, porque como que me sonó mucho a jalada.

2 comentarios:

Said dijo...

Oye que fuerte... jamás lo había pensado... o será que siempre ando caliente? Jajaja... no, pues quien sabe...

Y gracias por el tip del blogger... la verdad es que para eso hay que escribir primero en word o bloc de notas o algo menos inestable...

Noelle dijo...

Había alguien que por ahí decia "ande yo caliente y ríase la gente", pos yo, pos yo mejor siempre me río (de mis calenturas).