lunes, 26 de enero de 2009

Sueño con Adela

Íbamos a la escuela a caballo. Yo llevaba el mío con una mano y con la derecha guiaba al de mi hermano. Adela iba por delante. De repente, la persigue un enorme perro gris tipo mastín, la acorrala, ella pasa por abajo de una reja. Nos detenemos en la marcha. Después un hombre canoso la encañona con su pistola, yo me asusto muchísimo, no sé qué hacer, y cuando me doy cuenta también está encañonando a nuestros caballos con otro de sus hombres.
Me despierto sobresaltada a las 4:45 am.

Adela es una perra mal encarada que vive cerca de casa de mis papás, y a la que generalmente hay que evitar porque cuando menos lo esperas te persigue ladrando, sale de la nada, traicionera. Una vez me intentó morder una nalga. No lo logró, pero me dejó los jeans medio babeados. A mi hermano también lo ha medio mordido. Es de esas perras que se ve que las apaleaban, y ahora la recogieron en una casa pero la tienen en la calle, entonces es super desconfiada y de todo piensa mal. Tiene una forma de ver a los ojos y sostener la mirada que antes me asustaba. Ahora anda con una camiseta puesta y ya no me ladra -tanto-.

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Me bastaron un par de miradas, no sé cuantos besos tuyos, unas cuantas mordidas y dos increíbles cogidas para enamorarme de ti perdidamente. Así de fácil soy, ya ves. Ahora bien, me tomó un par de semanas, casi un mes, muchas charlas con otras personas y varias lágrimas desenamorarme, pero creo que lo estoy haciendo muy bien. Al fin puedo verte de nuevo como a un amigo. Como al niño denso y ligero que nunca dejaste de ser. Ya no verte como el hombre al que quiero darle todo, como el alma hermana que me cobije, como... no sé, como un lugar dentro de mí.

Con no poco raciocinio de por medio me di cuenta de que te di tanta responsabilidad en tan poco tiempo, pobre. No ibas a poder con eso, si a duras penas puedes contigo y con tus veintidós rabiosos años. En qué estaría yo pensando... ya sé, en ti, en tu energía, tu libertad, y claro, en mi soledad y en las causales coincidencias. En mi imperiosa necesidad de enamorarme de alguien nuevo y "normal", es decir, heterosexual.

Te quise querer muy de prisa, demasiado rápido dejé que me devoraras... después no quedó nada más que tu miedo, tu ausencia y mi desconcierto. Del cual afortunadamente ya me deshice y el día de hoy si te das un pasón bárbaro, si así te enfrentas mejor a tus conflictos de infancia y le preguntas a Sigismund Schlomo Freud como le harás para entenderte... perfecto, por mí no hay pedo, con gusto puedo ser tu amiga.

Sólo quiero que sepas que tu paso por mi vida fue hermoso, me voy a quedar con lo bueno únicamente, la mediocridad de hoy la desecho, y espero que pronto, muy pronto puedas encontrarte a tí mismo. Yo sigo caminando.

1 comentario:

Said dijo...

Que fuerte... ojala yo fuera como tu...

Besos!