Días raros si los hay, coronados ayer con la muerte del Rey de Pop y del rubio ángel de Charlie... lluvia y más lluvia, noche de antro inesperada y hoy, ligero desvelo de viernes... en la oficina no nos podemos concentrar, andamos de charla en charla, me llama mi jefa para preguntarme la talla de mi pantalón (ella es 5, yo soy 7; no me lo puede creer). Es que es viernes... se nos nota. Sólo por eso, un imperdible en honor a los eternos años mozos y por toda esta gente que se muere como debe ser, sin preámbulos, y se lleva con ellos un pedacito de infancia.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario