
Dado mi carácter tan extrañamente memorioso, para mí es importante contar con cierto tipo de "lugares" a los cuales correr a refugiarme cual cangrejo que soy cuando el exterior parece ser demasiado áspero.
Si bien siempre supe retraerme de diversas formas, soñando despierta y abusando de la imaginación en todo sentido, ya en la primaria este tipo de lugares empezaron a volverse "amorosos", es decir, yo imaginaba personas y situaciones que me parecían maravillosas, pues encarnaban la idea del amor, o el amor como idea, y me colmaban de una especial tranquilidad. A la vez aliviaban y satisfacían, me daban una sensación perfecta que yo no me sentía capaz de procurarme (o siquiera de permitirme soñarlo) en lo que era mi vida real.
Entonces yo, reprimida y delirante puberta, en lugar de soñar con el chico que me gustaba y yo misma tomándonos de la mano, ponía en mi despiadada fantasía, como feroz directora de escena, a otra mujer, hermosa, perfecta a mi parecer, que seguramente representaba algo de lo que yo quería ser pero en realidad no me animaba.
Raro? sí, mucho, pero me funcionaba. Por un buen tiempo mantuve esta bizarra estructura de fantasías, hasta que en la prepa la implacable hormona acabó por vencer a la perturbada neurona, y fui dejando este esquema de la fantasía sustituta para entrar de lleno a la fantasía clásica en donde la mujer, obvio, tenía que ser yo.
El último resquicio de fantasía romántica (cuuurrrrsiii a morir) no clásica fue este par de dos, íconos e ídolos de la tribu geek noventera a la cual yo closeteramente pertenecía. Leía fanfic, buscaba fotos (todo esto en los albores de la interné por allá del 97) y me sabía absolutamente todos los capítulos de las primeras temporadas. Aun cuando la temática paranormal, todo lo oscuro/violento/terrorífico de la serie era ya lo suficiente fascinante para mí, agregando a esto el tinte policíaco-pareja de detectives que desde mi más tierna infancia supe seguir (por las noches yo no veía telenovelas: a los 6 años era fan from hell de Hunter y Moonlight), la verdad yo era una total y absoluta shipper: mote que adquirieron los fanes de los X files (o de cualquier serie en general) que analizaban todos los gestos, miradas y señales que pudieran indicar una posible relación romántica entre los protagonistas.
Finalmente la trama sí cedió ante esta demanda del público, gracias a que la química que se dio entre estos actores efectivamente llegó a funcionar muy bien, pero para cuando esto pasó yo ya no seguía la serie y mi economía libidinal operaba de otra forma. Yo ya no estaba en la prepa, mi seguridad había crecido un poquito y bueh... muchas cosas habían cambiado para entonces.
Pero como buena canceriana que soy, y repetitiva además, je, alguna vez me dije que conseguiría las 3 primeras temporadas en DVD, pase lo que pase... no soy una persona de coleccionar series, pero X files es X files... y bueno, ya las tengo, en parte gracias a un regalo de un amigo muy querido, en parte las que yo conseguí.
Por eso cuando quiero volver a un lugar seguro, revivir emociones como cuando las experimenté por primera vez, recurro a mis antiguos X. No los he visto todos, sólo cuando creo que es un buen momento elijo alguno y ahí está. Recuerdo como era soñar de ese modo, enfocarme por completo en algo que me hiciera sentir bien, todo está en orden, la vida sigue y hay mucha esperanza y mucho por vivir y mucho por probar. La belleza está ahí esperando, oculta en la oscuridad, acecha; la ternura sobrevive al horror más impresionante, a lo desconocido y a lo amenazador sobreviene el amor, bien conocido y reconfortante. Y se dan un beso, y se abrazan muy fuerte.
Si bien siempre supe retraerme de diversas formas, soñando despierta y abusando de la imaginación en todo sentido, ya en la primaria este tipo de lugares empezaron a volverse "amorosos", es decir, yo imaginaba personas y situaciones que me parecían maravillosas, pues encarnaban la idea del amor, o el amor como idea, y me colmaban de una especial tranquilidad. A la vez aliviaban y satisfacían, me daban una sensación perfecta que yo no me sentía capaz de procurarme (o siquiera de permitirme soñarlo) en lo que era mi vida real.
Entonces yo, reprimida y delirante puberta, en lugar de soñar con el chico que me gustaba y yo misma tomándonos de la mano, ponía en mi despiadada fantasía, como feroz directora de escena, a otra mujer, hermosa, perfecta a mi parecer, que seguramente representaba algo de lo que yo quería ser pero en realidad no me animaba.
Raro? sí, mucho, pero me funcionaba. Por un buen tiempo mantuve esta bizarra estructura de fantasías, hasta que en la prepa la implacable hormona acabó por vencer a la perturbada neurona, y fui dejando este esquema de la fantasía sustituta para entrar de lleno a la fantasía clásica en donde la mujer, obvio, tenía que ser yo.
El último resquicio de fantasía romántica (cuuurrrrsiii a morir) no clásica fue este par de dos, íconos e ídolos de la tribu geek noventera a la cual yo closeteramente pertenecía. Leía fanfic, buscaba fotos (todo esto en los albores de la interné por allá del 97) y me sabía absolutamente todos los capítulos de las primeras temporadas. Aun cuando la temática paranormal, todo lo oscuro/violento/terrorífico de la serie era ya lo suficiente fascinante para mí, agregando a esto el tinte policíaco-pareja de detectives que desde mi más tierna infancia supe seguir (por las noches yo no veía telenovelas: a los 6 años era fan from hell de Hunter y Moonlight), la verdad yo era una total y absoluta shipper: mote que adquirieron los fanes de los X files (o de cualquier serie en general) que analizaban todos los gestos, miradas y señales que pudieran indicar una posible relación romántica entre los protagonistas.
Finalmente la trama sí cedió ante esta demanda del público, gracias a que la química que se dio entre estos actores efectivamente llegó a funcionar muy bien, pero para cuando esto pasó yo ya no seguía la serie y mi economía libidinal operaba de otra forma. Yo ya no estaba en la prepa, mi seguridad había crecido un poquito y bueh... muchas cosas habían cambiado para entonces.
Pero como buena canceriana que soy, y repetitiva además, je, alguna vez me dije que conseguiría las 3 primeras temporadas en DVD, pase lo que pase... no soy una persona de coleccionar series, pero X files es X files... y bueno, ya las tengo, en parte gracias a un regalo de un amigo muy querido, en parte las que yo conseguí.
Por eso cuando quiero volver a un lugar seguro, revivir emociones como cuando las experimenté por primera vez, recurro a mis antiguos X. No los he visto todos, sólo cuando creo que es un buen momento elijo alguno y ahí está. Recuerdo como era soñar de ese modo, enfocarme por completo en algo que me hiciera sentir bien, todo está en orden, la vida sigue y hay mucha esperanza y mucho por vivir y mucho por probar. La belleza está ahí esperando, oculta en la oscuridad, acecha; la ternura sobrevive al horror más impresionante, a lo desconocido y a lo amenazador sobreviene el amor, bien conocido y reconfortante. Y se dan un beso, y se abrazan muy fuerte.
2 comentarios:
Amigos muy queridos??? si yo te consegui la 1 y la 3 y tu la 2 no??? entonces cuantos mas???
corregido está!! la 2 me falta...! solo tengo los Highlights y The truth.....
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