(inspirado por "El llano en llamas" de Juan Rulfo)En sus ojos no había más que las llamas del llano odio que me dedicaba. No era un rencor nuevo: apenas me conocía pero el resentimiento parecía venir de mucho tiempo atrás, de dolores antiguos y amenazas vencidas. Sin embargo, yo cedí el paso a su amarga victoria; yo había prometido que, llegado el momento, me haría a un lado, sin clarines de guerra ni ninguna clase de artificio. Simplemente dejaría libre el campo para quien lo quisiera proclamar como suyo, pero jamás haría de él un llano desolado de batalla.
Pero ella no iba a tomar el bastión sin antes haber derramado algo de sangre. Sólo tendría sentido su triunfo si se elevaba sobre mi devastada derrota, necesitaba derrumbarme. Soslayé con mi tristeza esa lucha no declarada: con mis tenues despedidas convertí los celos fieros en adioses congelados. Tal vez sí logró asustarme, pero yo de todos modos no iba a hacer nada.
El profundo recelo no murió en su carne, sigue ahí y la lastima, me duele casi como mi propia culpa, pero su perra y la mía nunca se encontraron. Sí, mi odio, pero no hacia ella, sino hacia mis propios errores, mis castigos y la irrefutable condena que me he propuesto purgar, no luchando ni defendiéndome de ella, sino perdonándome a mí misma.
(imagen de Lee Ramage, Goth Woman en http://www.madmouseart.com/detail.php?workID=47&artistID=10)
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