viernes, 18 de agosto de 2006

Filosofía Urbana



Filosofía Urbana
I. Los amores no correspondidos son como los camiones: sí, porque se te va uno que decías mira ahi viene el mio, este es el bueno, y no, el pendejo del chofer se va echo la madre y te deja ahi esperando como idiota con la mano levantada y maldiciendo porque se pasó de largo el muy cabrón. Ahhh ... pero después, gracias a que no te subiste a ese, llega otro mucho mejor y menos cerdo y con musiquita asi tranquila y no tan naca y dices aahh que bueno que no me subi al otro porque este esta un poco mas nice. Y a veces no pasa uno sino dos, o sea hasta tienes de donde escoger.

II. La divina providencia es como un taquero: claro, porque cuando se acerca una niñita muy pobre toda despeinada y con zapatos llenos de lodo a pedirle un taco, el taquero no se lo niega y ahi esta, la niña tuvo algo en la panza aunque sea por un rato, pero claro si llega cualquier hijo de vecino asi nomas a pedir tacos cuando en realidad puede trabajar para conseguir los tres miserables pesos que cuestan esos tacos, pues obvio que el taquero lo va a mandar lejos y con justa razon, porque no se trata de que la divina providencia (o sea el taquero) este proveyendo asi nomas, porque ésta nada mas provee a quien de verdad lo necesita y lo pide con fe e inocencia. He dicho.

III. La verdad es como un gay a punto de cruzar la calle: este es mas rebuscado. Sucede que cuando va a cruzar la calle, el gay apura el paso y se le nota que es gay, solo por la forma de caminar y de ir asi derechito, y la verdad es igual, se le nota que es la verdad aunque la veas de espaldas y no muy de cerca, y cuando esta a punto de pasar de una mente a otra, o sea de un lado a otro de la acera, es cuando más se hace visible y no se puede negar que es la verdad, o sea un gay. Ya cuando está cruzando ahi se le ve la cara y uno confirma que claro, definitivamente era una verdad, o sea un gay hecho y derecho con cejas super depiladas y todo, y la verdad igual, al verla a la cara se confirma algo que se sabía de antes.

IV. El azar y el anhelo son como dos transeúntes que no se ven: esto es porque un anhelo puede estar todo el tiempo esperando que el azar se aparezca en su camino y así poder realizarse, y cuando lo tiene en frente, no lo ve. Lo mismo pasa con los transeúntes, gente que a leguas se ve que podría hacer una excelente pareja; pasa una colegiala muy poco común, algo así como una cruza medio punketta de Britney Spears con Amy Lee de Evanescence, enfrente de un muy joven ejecutivo, también muy poco común, con un aspecto de modelo de Gianfranco Ferré con un cansancio de las 6 de la tarde y mirada absorta en el tráfico, y bueno estos dos seres casi irreales, ambos bellos, jóvenes y perfectos, resaltando enormemente en el vulgar ambiente callejero, no-se-ven, y uno dice ok lo que es que el azar y el anhelo se tengan enfrente y nomas no coincidan. No era el momento. Es como decir que se desencuentran el hambre y las ganas de comer, o que el roto deja pasar al descosido, etc.

2 comentarios:

Erick dijo...

¡Esto sí es filosofía!

Noelle dijo...

jajaja no te mofes, que asi empezó Sartre ... o la Chupitos ....
:P
oye pasé por tu blog, se ve interesantisimo, pasare mas ...!