
Pauline hablaba y hablaba. Sentada y moviendo las manos en el aire, explicaba con el candor de una niña los entretelones de un problema matemático.
Al, recostado en la mesa detrás de ella, escuchaba y se esforzaba en entender. Su atención se desbocaba como un caballo, pero a espaldas de ella no se notaba.
Suena el teléfono, como una señal; Al se inclina sobre Pauline para alcanzarlo, pone su mano izquierda en el centro de su espalda, sobre su blusa tan rosa. Pauline ya no puede seguir hablando: el contacto es tan cálido que el tiempo parece detenerse. El silencio es entonces la única verdad, exacta, matemática y verdaderamente comprobable.
Al, recostado en la mesa detrás de ella, escuchaba y se esforzaba en entender. Su atención se desbocaba como un caballo, pero a espaldas de ella no se notaba.
Suena el teléfono, como una señal; Al se inclina sobre Pauline para alcanzarlo, pone su mano izquierda en el centro de su espalda, sobre su blusa tan rosa. Pauline ya no puede seguir hablando: el contacto es tan cálido que el tiempo parece detenerse. El silencio es entonces la única verdad, exacta, matemática y verdaderamente comprobable.
4 comentarios:
Cálido?
Y que lo digas... wow!
Renton
tan cálido que quema..
"El silencio es entonces la única verdad..." Qué frase tan hermosa... Y todas sus implicaciones semióticas, psicológicas y cabalísticas. ¿No serás profeta?
Tengo el honor de haberte linkeado en mi blog, me encanta tu estilo!
erick: yo, profeta?
pues dicen que nadie es profeta en su tierra... ah no verdad ni al caso XD.. Siii el silencio en esos casos es tan verdadero, tan fuerte.
No pues muchas gracias por linkearme =), deja te linkeo yo tambien y asi somos todos bien pinche felices como dice el Anvil Higgins jijiji
saludotes!!!
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