lunes, 11 de junio de 2007

Ud. pregunta, feroz responde. Y dos retratos.

Pregunta: ¿Cómo le hago para verme sexy hasta cuando me saco los mocos?

Respuesta: así, como le hace este individuo, ire, el güey de la izquierda.

O sea que ya sabe, si es un día de aquellos en que uno se mete a bañar con los pantalones puestos, y de repente al abrir la llave nota que no hay agua, y entonces surge la necesidad de hurgarse la nariz, hágalo de este modo, siguiendo el ejemplo del siempre guapo Jude Law, y no perderá jamás el estilo ni el inigualable sex appeal.

Nada, eso.

Y en otro orden de ideas, ahí van un par de narraciones-descripciones para iniciar con todo esta semana del mes más lindo, Junio.

Retrato 1

De espaldas bajo los pinos le reconozco. La colosal estatura y el cabello dorado lo delatan en la sombra, así como el tono rojizo de la nuca y la tradicional camisa a cuadros, siempre tan fresca. Va por la vida ingenuo, alegre: sonríe y es como un niño grande, contrastante ejemplar de su adusto y frío país natal. Su complexión es fuerte, ni gruesa ni esmirriada, su cuerpo es ordenado, armónico y perfectamente proporcional: en sus enormes manos no cabe toda su inocencia, su amor por el trabajo y por lo correcto, su capacidad de sorprenderse a cada instante. El cielo limpio de sus ojos guarda la esperanza de algún día regresar, con sus hijos, a su tierra. Pero eso es algo que la taimada esposa, con su temple de soprano, corta y ancha, oscura Julieta, jamás permitirá.

Retrato 2

Ella es pequeña y veloz, fuego y vanidad, coquetería en versión concentrada. A sus casi 29 aparenta 19, afectados pero puede; sus redondas caderas son graciosas y firmes como las de un pony joven. Ya de cerca, en su piel y en su pericia se nota el tiempo, pero en verdad eso no importa, porque ella se sabe niña, frágil, y lo aprovecha. Es la reina y señora de su casa, no tiene esposo, tiene un fiel lacayo. Sus ojitos negros nunca disimulan la picardía, pero se cubren de frialdad para dar órdenes. De alma es inquieta, orgullosa, inflamable. Sus labios propagan fábulas e intrigas con la velocidad del rayo, y sus gruesas pestañas negras esconden muchísimos secretos, secretos que se esfuman con el humo suave del cigarro, entremezclándose con lo dulce de su perfume.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Un retrato antagónico. A mi los mocos no me salen sexy's, todo lo contrario. La ciudad, esta ciudad, me los deja negros. El humo está hasta en mi baño y es ahí donde cada mañana me los sueno. Pero con todo y eso hay cierto dejo de belleza aquí. Adoro vivir en esta ciudad que te deja las narices mugrosas aún a pesar de no ser sexy's. http://ahxoc.blogsome.com/2007/06/09/chilango/

Noelle dijo...

hola luis! ya vi tu post, y sí se ve que eres todo un citadino... a mi me late ese estilo de vida, las ventajas de vivir en la gran ciudad son bastantes.. un saludote y grax por pasar!!

Eric T dijo...

Hola Noe,
me gustaron mucho los retratos pero pa serte sincero me gustó más el relato de él, es más interesante su descripción y más juguetona, je. Pregunta: esos retratos los hiciste tú?
cuídate

Noelle dijo...

el pelus pregunta, feroz responde: sip, yo los hice con estas manitas que ahora huelen a crema para manos con miel y cera de abeja (suena raro pero si huele rico). Pos si es mas juguetona la del güero, a la pobre chiquilla la pinté medio malvada verdad?? pero ps ni el güero es un ángel 100%, ni la chaparra es una diabla 100%..