Hago esfuerzos por controlarme, soy una bomba de tiempo que actúa hacia adentro y cuando hace explosión, o mejor dicho implosión, el mundo exterior llega a sufrir las consecuencias sin tener la más pálida idea de lo que está sucediéndome. A veces ni yo misma lo comprendo hasta pasado cierto tiempo.
Por ejemplo, ahora sospecho que me estoy tramando algo. Qué será, quien sabe. Pero algo, algo me traigo entre manos… en la mañana era una desazón inexplicable, que se atenuó primero con un gesto amable, después con una charla amenísima y casualmente profunda. Qué necesario es el contacto, la comunicación con el mundo, para mi bienestar emocional.
Ahora ya no hay desazón, es más, ya he vuelto a deleitarme en la incertidumbre, pero sigo sintiendo que me oculto algo (me oculto cosas a mí misma, si seré intrigosa) y espero que no esté próxima una explosión o caída en cuenta, porque cuando caigo en cuenta de algo a veces es a los golpes (ver aquí).
En fin, esto no es un cuento. Tal vez un autorretrato, uno de mis tantos intentos por entenderme. La pucha que a veces no es nada fácil..
2 comentarios:
La pucha que no es nada fácil ... jajaja.
Cuando sepas que te andabas tramando, ahí me avisas, capaz que hasta tu cómplice puedo ser, obvio mientras sean cosas buenas porque recuerda que Este Hogar es Católico.
saludos zapopanos
no pos ya ni recuerdo qué estaba tramando tú, ora que me acuerde te platico... jajaja
saludotes para el toledano.co.zap!
Publicar un comentario